Permacultura, ecoloxía, movimientos sociales, contrainformación, dreitos del home, cultura y muito más visto desde un pequeiñu güertu de Senabria sobre os llizaces del mundu rural, indixenista, llibertariu y ancestral
Permacultura, ecologìa, movimientos sociales, contrainformaciòn, derechos humanos, cultura y mucho màs visto desde un pequeño huerto de Sanabria sobre las bases del mundo rural, indigenista, libertario y ancestral

Convirtiendo una amenaza en una oportunidad: del tren convencional a una Vía Verde

Bici Crítica Sanabria
25 de enero de 2012



Con el más que probable cierre de la línea de ferrocarril convencional que conecta Olmedo con Ourense (1), Bici Crítica Sanabria propone que se construya una Vía Verde que conecte ambas localidades abriéndose un abanico de posibilidades para las personas amantes de la bicicleta de las áreas que se encuentran entre estas dos localidades, como es el caso de Sanabria.
El diseño de las Vías Verdes optimiza las ventajas cualitativas de los trazados ferroviarios sobre los que se desarrollan: suaves pendientes y amplias curvas. Ello proporciona a las Vías Verdes un máximo grado de FACILIDAD y COMODIDAD en su recorrido. Esta suavidad del trazado ferroviario garantiza una ACCESIBILIDAD UNIVERSAL: No es preciso un esfuerzo físico importante para recorrerlas.
Las Vías Verdes propician, por tanto, la integración de todos los ciudadanos, de edades muy diversas y con movilidad reducida, colectivos generalmente alejados del deporte y del ocio al aire libre.
Su discurrir alejado de las carreteras les proporciona un elevado nivel de SEGURIDAD.
Las Vías Verdes eliminan el perpetuo riesgo de accidente de tráfico que sufren ciclistas y caminantes cuando practican sus aficiones, o satisfacen sus necesidades de movilidad, en las carreteras y vías urbanas. Como norma general los cruces de las Vías Verdes con carreteras de un cierto nivel de tráfico se solucionan mediante pasos a diferente nivel.
La solución de emplear diferente tipo de superficie para los caminantes y para los ciclistas facilita el multiuso, evitando conflictos entre los distintos usuarios.
 Las obras de acondicionamiento de las Vías Verdes también incluyen la reconstrucción  y conversión de antiguas estaciones en albergues o lugares de reposo para ciclistas y caminantes; incluso de puentes y viaductos para salvar los cauces de los ríos, sea respetando la tipología del antiguo puente ferroviario o mediante la creación de vistosas pasarelas de diseño.
En las intersecciones al mismo nivel que puntualmente se producen entre las Vías Verdes y otros viales de tráfico motorizado, se coloca señalización y restricciones al paso de vehículos a motor. Queda así preservada la integridad física y la tranquilidad de los usuarios.
Por otro lado, la reutilización de antiguas infraestructuras ya existentes garantiza su perfecta integración en el paisaje. No se produce una nueva intervención en la naturaleza, ni el consiguiente impacto ambiental.
Los túneles son ahora galerías iluminadas que facilitan el paseo de ciclistas y caminantes. La iluminación sólo se instala en los túneles de gran longitud.

(1) A pesar de que todo apunta al cierre de la línea Bici Crítica es favorable totalmente a su mantenimiento, y al ferrocarril convencional en general, como se indica en cada una de las convocatorias a pedalear que Bici Crítica Sanabria ha desarrollado.

Desigualdad de género en parejas de áreas rurales


Daniel Boyano Sotillo 
Colectivo El Huerto del Pozo
23 de enero 2014, Puebla de Sanabria




Lejos quedan los tiempos en la que algunas mujeres del ámbito rural ibérico, realizaban sus trabajos cotidianos combinándolos con una vida político social activa al participar en los concejos abiertos de la aldea o pueblo en el que habitaran. 
Hoy en día vivimos en el más absoluto patriarcado que es el sistema socioeconómico actual que se sustenta del trabajo gratuito de las mujeres y del expolio de la naturaleza. En el actual sistema patriarcal, tanto el trabajo de las mujeres como el patrimonio natural es expoliado, a pesar de que son indispensables para la vida humana.
En este momento en el mundo rural, son muchas las mujeres de edad media (1), que viven en pareja, que han conseguido incorporarse al ámbito laboral capitalista, esto sin dejar de lado o reducir su trabajo en el hogar. Este trabajo de los cuidados trata de satisfacer necesidades, implicando un alto valor afectivo y sentimental. Es un trabajo invisibilizado, no remunerado y menospreciado en el sistema socioeconómico predominante en la actualidad, aunque no en otras sociedades. Este trabajo va desde las tareas domésticas, hasta ayuda en negocios familiares o trabajos comunitarios. Uno de sus mayores problemas es que no está valorado, ni económicamente como ya se ha indicado, ni socialmente ( un 66% de los hombres que conforman la pareja no consideran trabajo estas tareas imprescindibles para la vida).
Por otro lado, la división sexual del trabajo, que consiste en el mandato social de realizar ciertas labores por ser de un determinado sexo, también es preocupante dentro de los hogares rurales. Un dato destacado es que el 84% de las actividades relacionadas con el mantenimiento de la casa de residencia (limpieza, cocinar, compra de alimentos) es realizada por mujeres, mientras que las actividades asociadas a la gestión económica del hogar (2) (pago de facturas, gestiones laborales de los miembros del hogar), son también efectuadas en su mayoría por la mujer, en este caso con un porcentaje del 68%.
Otro factor importante a resaltar son los gastos dentro del hogar, donde el hombre consume el 41% de los recursos, la mujer el 22%, quedando el 37% restante para el ahorro o gastos comunes . Parece una cifra sobre elevada a favor del hombre, pero no lo es, si nos paramos a analizar que estos gastos provienen del uso único del automóvil por parte del hombre (19% del gasto familiar debido a gasolina, seguro, averías, carnet de conducir y la adquisición del propio vehículo); gasto en restaurantes y bares (17%); y el otro 5% en viajes y regalos.
Por todo ello hoy hay que buscar nuevas sinergias entre el discurso feminista, el discurso ecologista , el discurso social para recuperar la justa igualdad que se merece la mujer rural dentro del hogar, además de hacer una puesta en valor de su inmenso trabajo que hoy está infravalorado e invisibilizado.

Anexo

El movimiento feminista contemporáneo denuncia desde el principio la «doble jornada» de las mujeres que tienen un empleo. A medida que el empleo de las mujeres se ha vuelto legítimo a ojos de la sociedad global, los problemas de las mujeres también se han vuelto legítimos. Su «doble jornada» ha pasado al rango de «cuestión de sociedad» por la que se supone que se interesan todos y todas, en particular los gobiernos.
Si, como los autores de los estudios  y los medios, comparamos la cantidad de horas dedicadas respectivamente por hombres y mujeres a las «tareas domésticas», se constata que la cohabitación heterosexual significa un incremento de trabajo para las mujeres y, por el contrario, una reducción del trabajo para los hombres. En una pareja sin hijos la mujer pasa una media de tres horas y cuarto al día haciendo tareas domésticas mientras que el hombre les dedica media hora. Cuando la pareja tiene hijos, ya sean uno, dos o tres, la parte del hombre sigue siendo exactamente la misma. Mientras que con un hijo la mujer pasa de tres horas y cuarto a cuatro y media, con dos hijos a casi cinco horas y con tres a cinco horas y media al día. Si se toma la media general (independientemente de la cantidad de hijos), las mujeres dedican cuatro horas y cuarenta y cinco minutos al día a las tareas de cocinar, lavar platos, limpiar, hacer las compras y cuidar la ropa, mientras que los hombres los hombres dedican la misma media hora (Brousse, 2000).
La escasa participación de los hombres en la realización del trabajo doméstico y las modalidades particularmente interesantes de esta participación (cuantas más tareas hay que hacer menos hacen en proporción) plantean un problema tanto teórico como político. En efecto, para encontrar cómo acabar con esta situación, en primer lugar hay que tratar de entender por qué existe y perdura, por qué las mujeres siguen haciendo el 90% de lo principal del trabajo doméstico a pesar del hecho de que la mayoría de ellas trabaja. ¿Por qué la participación de los dos sexos en el trabajo remunerado tiende a igualarse sin lograrlo mientras que el hogar sigue siendo tan disimétrica?.

Otro misterio es el hecho de que los trabajadores hombres solteros, sin encontrar tanto tiempo como las trabajadoras, sin embargo encuentran más que los trabajadores hombres casados. Dedican treinta minutos menos al día al trabajo doméstico que las mujeres solteras , aunque una hora más que los hombres casados: dos horas y trece minutos al día.


(1) En muchos casos trabajos ligados a la limpieza y cuidado de personas ancianas o de escasa edad.
(2) Las actividades asociadas a la gestión económica del hogar se ha convertido en un trabajo que tampoco se visibiliza.
*Artículo escrito partiendo de la observación durante 6 meses y encuestas indirectas. Se anima a comprobar datos en tu pueblo o aldea y se nos haga llegar.

Sinergias en una carretera


Jonathan Pico Sanchez

Una vez que las personas empezamos a ser  conscientes de que hemos de ser nosotros los que tenemos que actuar para solucionar los problemas comunes que nos atañen, se ha de hacer algo y lo primero en este caso ha sido HABLARLO donde se produjo como siempre ocurre algo casi mágico y necesario en estos tiempos, un grupo de personas de todo tipo, condición y edades se reúnen en torno a una piedra para debatir, charlar, conocerse, eso que ya las personas han olvidado, sobre una carretera que está intransitable.

Se llegaron a conclusiones, ideas… incluso se  arreglaron (de la forma que se pudo) algún bache, todos sabíamos que de poco serviría rellenar con grava y tierra algunos socabones que parecían piscinas… pero cómo decirle a una persona casi octogenaria que de poco servía, lo que calmamos con ese acto fue la necesidad de hacer algo, aunque sea fracasado, pero hacer algo, moverse, gritar por voz, texto y fotos.

El señor panadero único valiente en pasar por esos  12 km nos regaló dos empanadas para reponer fuerzas, en la asociación nadie quiso cobrar ni una cerveza… yo fui con mi mujer y mis hijas, algo pasó durante esa mañana, nos convertimos en un grupo de personas en pleno concejo, en plena alegría, en plena fusión de sinergias, eso es lo que hay que repetir y para mi fortuna, en este último año está siendo habitual en mi vida.

Pero… podemos hacer de verdad algo más que pasar un día maravilloso???... pasito a pasito se avanza el camino, no mirar más allá del siguiente escalón, ¡sin perder el rumbo! comunicarlo, decirlo, hacer una declaración de intenciones, que todo el mundo lo sepa, preparar una carta a la diputación, ayuntamientos y medios de comunicación, vamos de entrada a ser elegantes y críticos con los que permiten este tipo de tropelías, que son demasiadas, por todas partes y eso, se ha de hablar, decir alto y claro, estamos cansados, hartos y aburridos, exigimos , pedimos y pensamos algún tipo de solución, esa carta se ha hecho entre todos y  visto el panorama, hemos de ser capaces de canalizar nuestro potencial con este tipo de acciones, para convertirlas en una realidad y honestamente pienso, que mejor será para todos, que nos vayamos acostumbrando y practicando.

Personalmente quisiera aportar mi punto de vista, hacer un análisis de los posibles escenarios, no es cuestión de planificar y condicionar un posible destino, el intentar visualizar posibles escenarios no considero que tenga nada que ver con ser soñador o ser realista, la viabilidad de un proyecto ha de ser meditado no es más que hacernos preguntas y ver una solución viable al “sueño” de arreglar la carretera o un trozo, o un bache, sólo eso, en este momento, con estas circunstancias, con lo que tenemos a nuestro alcance o con lo que podamos alcanzar para llevarlo a cabo… soy un soñador, pero no creo para nada que nadie mande a ninguna empresa para hacerlo, ningún político ni responsable maderero harán nada por voluntad propia, sabiendo eso, cómo lo podríamos arreglar.

En ese punto empiezo a soñar, con calculadora en mano y como soñador que soy, siempre he tenido claro que si cada uno aporta lo que puede, de verdad… no se harían 12 km sino 100, y ahora es ver cómo.

Pero antes del cómo, empecemos por cuáles  son los problemas y repercusiones que tiene el estado actual de la carretera.

De entrada es intransitable, es además de un tremendo retraso de tiempo, un riesgo para la mecánica del vehículo y de sus ocupantes y no estamos hablando de un pueblo incomunicado, hablamos de una arteria principal, del “puente” que conecta la sierra de la culebra con Sanabria, Aliste, etc... es más, podemos decir que la cabeza de la culebra está cortada, los vecinos no pueden acceder a las fincas, los servicios de ambulancia y bomberos están vendidos, al final da igual que la carretera esté así por el uso excesivo y seguramente con peso inapropiado para ese pavimento por parte de las empresas madereras.

Al final nos damos cuenta de la indefensión en la que nos encontramos, al saber que nadie hará nada y quizás también sirva para darnos cuenta, que en realidad no les necesitamos.

Todo en definitiva se ve afectado, dejando a esa zona de la culebra más aislada, más MUERTA.

Quiénes son los interesados…? creo que todos lo somos, para los que vivimos en la culebra, nos interesa muchísimo, a los de aliste igual, a la gente de puebla, a los que vienen a veranear o de turismo, creo que podríamos censar casi a todos los interesados y ya de entrada, somos cientos, seguramente miles, todo aquel que tenga un mínimo de sentimiento de cariño y respeto por esta tierra, la conozca o esté por conocer, forma parte de nosotros.

Principalmente a quien de verdad afecta, es a los vecinos de los pequeños municipios que se ven directamente perjudicados, vecinos en su mayoría de edades avanzadas, si nadie que les ayude, ni a los que les corresponde ponen solución a este problema, cómo lo podrían hacer ellos?, cómo se puede acometer unas reparaciones como estas, cómo tendría que ser el concejo? Qué tenemos que conseguir?, porque es un tema de muerte inminente, muerte social, la metamorfosis de una zona rural en un gigantesco coto de caza apto para grandes todo-terrenos, realmente nos corresponde arreglarlo a nosotros.

Tenemos ejemplos increíbles de pueblos en antaño, en el que a un vecino se le quema la casa, se anuncia la reparación, se tocan las campanas y todos van a arreglar la casa, en un par de días, ayuda de sobra, se limpian arroyos y canales de riego ya son pocos los que tienen ese sentimiento comunitario, como trabazos y algún otro, pero si nos pillan en esa época, con esa actitud, sólo nos lo habrían podido impedir por la fuerza bruta y así se hizo.

Ya no me atrevería a pensar en mucho más sin saber más opiniones del resto de implicados, asistiré al segundo encuentro donde vayamos convencidos de que algo tenemos que hacer y empecemos a mirar cómo, espero ver a mucha gente allí y que sigamos avanzando .

Necesitaremos hormigón, grava, herramientas y gente con voluntad de trabajar, sólo eso.

Y llegados a este punto ¿se podría conseguir con los únicos recursos de los que dispone la gente y de lo que sin mucho, podría conseguir?.

Soñemos, soñemos con una carretera pavimentada con hormigón de linarejos a robledo, en mi sueño la veo con unos metros donde es intransitables para camiones de gran volumen.

Sé que esto requiere un gran trabajo y es incluso cuantificable, con un importante número de personas que va en proporción con el tiempo que se ha de tardar.

Sé que el coste aproximado de una reparación completa supondría unos 90.000 € en materiales.

Sé que nadie de ninguna administración, y menos los que tendrían que arreglarlo, van a hacer nada, ni por ese tramo de carretera ni por nada que no le revierta beneficio directo y ponzoñoso.

Salvo que el perjuicio para ellos sea mayor, al final es cuestión de números y hemos de hacer que esos números nos sean favorables, para ello por mi parte por esa carretera si es reparada, no será para camiones de gran volumen, creo que hemos de empezar a dejar de ser, si no tontos, mansos.

Visto el escenario, con el potencial humano del que se dispone y recursos de los que aún no somos conscientes, sé que podemos hacer esa reparación y cualquier otra cosa que nos propongamos, es más creo que tienen miedo a este tipo de movimientos que ante todo deja claro que llega su extinción ya no como clase, sino como casta.

Una de las herramientas que están utilizando algunos colectivos, sería desviar los impuestos destinados en nuestra declaración de la renta a iglesia, monarquía y ejército, a la reparación de la carretera, es más cualquier ciudadano, en cualquier parte lo pueden hacer y ya lo hacen, todo legal, todo correcto, con llegar a unas mil personas comprometidas y una media de 100 € podemos hacer un trasvase legal de nuestros impuestos al destino que consideremos justo, sería curiosa la paradoja… al final se arregla con nuestros impuestos.

Podríamos llegar a articular algo así para poder disponer de los recursos materiales que se precisan? Hay alguna otra manera que podamos combinar con esta…? También… si algo ocurriera como para poder disponer de esos recursos, estoy seguro que habrá gente de sobra para hacer toda la reparación, gente de todas las edades, de todas partes, compartiendo tajo, comida, y cama si es preciso, gente que quiere ver materializado las energías de su protesta; el sábado vi a abuelas que nos dieron una lección de coraje, que se agarraron a palas y zachos con más ganas que nadie.

Cada acto de justicia nos ayuda a volver a sentir nuestra hermandad, nuestro cariño y capacidad, que fracase a veces es lo de menos, sobre todo porque suele fracasar por nuestra culpa, el mal sólo ayuda al bien a vencerse a sí mismo.

Por mi parte, haré lo que esté en mi mano, por allí andaré haciendo un gallinero con alpacas y si me aburro me acercaré a tapar unos cuantos baches quizás sobre algo de grava… quién sabe?


No seas una persona sucia. No tires la colilla en el suelo



Son muchos millones las colillas de cigarros que acaban tiradas en el suelo cada año. Estos residuos no son biodegradables y acumulan elementos tóxicos que suponen un serio riesgo para la fauna.
Por desgracia, este número de colillas arrojadas al suelo parece estar aumentando desde que entró en vigor la 'Ley antitabaco', pues ahora es mucho más común que se fume en espacios abiertos al no estar permitido en oficinas y determinados lugares públicos.
De hecho, un estudio realizado por la Universidad Politécnica de Cataluña concluyó que ahora los mayores focos de suciedad por acumulación de colillas se encuentran en las aceras de las calles con más empresas.
En España se fuman unos 89 millones de cigarrillos al día, lo que supone 32.455 millones de filtros desechados anualmente, según un informe reciente del Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo (CNPT).
¿Cuántas de estas terminan en el suelo?
 Lo cierto es que no existen estudios sobre el caso español, pero sí sobre otros países. En Australia, por ejemplo, se ha calculado que el 50% de los cigarros consumidos se fuma en el exterior, y de estos el 59% se tira al suelo en vez de en un cenicero o una papelera. Una proporción similar en España, o incluso con porcentajes más optimistas, para tener una estimación prudente, supondría que estén acabando en el suelo del orden de 4.000 millones de colillas.

¿Qué sucede con estos filtros, a dónde van a parar? 
Este residuo ensucia nuestras calles, pero lo más preocupante es que, generalmente, la lluvia los arrastra hasta cursos fluviales, llegando a las costas y campos. A pesar de su apariencia los filtros no son biodegradables, están fabricados con acetato de celulosa, que tarda bastante tiempo en degradarse. Algunas fuentes aseguran que pueden pasar desde meses hasta incluso 10 años para que se descompongan.

Toxicidad que acumulan
Pero el problema básico no radica en el tiempo que perduran estos residuos, sino en la toxicidad que acumulan. El filtro de las colillas está diseñado para acumular los componentes del tabaco, incluidos los químicos más nocivos, que son liberados en contacto con el agua. Por tanto cuando llegan a los ríos o incluso al mar, sueltan estas sustancias, lo que supone una grave amenaza para la biodiversidad. Al respecto, la Universidad de Longwood (Estados Unidos) realizó un estudio sobre el efecto de los elementos liberados de colillas sobre la pulga de agua, crustáceo base de la cadena alimenticia en ecosistemas de agua dulce. Para concentraciones de menos de 0,125 colillas por litro, las pulgas de agua mueren en menos de 48 horas. Una colilla provoca la contaminación de ocho litros de agua.

Otros impactos provocados por colillas no son menos preocupantes
Como es sabido, las colillas son también una de las causas de los incendios forestales que tanto daño ocasionan a nuestra superficie forestal.
Las colillas pueden ser ingeridas accidentalmente por niños pequeños. Y además han sido encontradas en los estómagos de diferentes especies, aves, tortugas y otras especies marinas. Recientemente, en Barcelona, una familia denunció la existencia de una colilla en un calamar fresco que habían adquirido en el mercado, y que se disponían a cocinar para la cena.
La basura que provocan las colillas en nuestras calles, supone grandes costes de limpieza, además de un impacto visual. ¿No te parece que están por todas partes?. Según estimaciones, las colillas representan el 26% de la basura que se recogen en las playas.
Ni las calles de nuestras ciudades, ni mucho menos los espacios naturales, son un inmenso cenicero. Y las colillas arrojadas al suelo, suponen un gran impacto. Para evitarlo, basta con utilizar una pequeña lata como cenicero o algún tipo similar de cenicero portátil. ¿Si eres fumador, qué haces tú para no tirar las colillas al suelo?.

VANESSA SÁNCHEZ

Medidas estatales capitalistas y despoblación en las áreas rurales (1800-2014)

Daniel Boyano Sotillo
16 de enero de 2014, Puebla de Sanabria
Colectivo El Huerto del Pozo

"La memoria es el mejor antídoto ante el auge del capitalismo estatal del desastre. El espacio que hoy el Estado Español y sus gentes, perdieron el hilo de la historia en 1939 con el golpe de estado franquista. En ese momento se comenzó a desarmar a la fuerza el movimiento ilustrado urbano español y el medio rural tradicional con todas sus virtudes. La dictadura marcó el punto final de cualquier reencuentro positivo entre ambos"


Los medios de comunicación no dejan de alertarnos del proceso de emigración de las personas jóvenes españolas, y es que la prospectiva del Instituto Nacional de Estadística (INE) para el ciclo 2013-2023 –publicadas el 21 de noviembre de 2013- señalan un descenso acusado de la población en el Estado de España que pasaría de 46.704.314 habitantes en 2013 a 44.082.671 en 2023; una disminución de 2.621.643 habitantes, un 5,6%. En el ámbito rural el problema se acentúa siendo los datos todavía más pesimistas. Pero esta situación viene de atrás, ya que durante los dos últimos siglos el Estado de España ha experimentado profundas transformaciones en los asuntos relacionados con el territorio y su organización. Uno de los aspectos más destacados y a los que se suele hacer referencia de continuo, es  la concentración de la población en reducidos espacios urbanos, a la vez que, complementariamente se ha producido un acusado vaciamiento rural. El crecimiento urbano supone, por un lado, la toma de posesión de la naturaleza y medio humano por el capitalismo que, desarrollándose lógicamente como supremacía absoluta, puede y debe ahora rehacer la totalidad del espacio como su propio decorado; y por otro la pérdida de identidad y desarraigo de la población que hasta entonces vivía en zonas rurales  apegadas a la tierra y con formas de autorganización y autosuficiencia agrícola muy eficientes y eficaces desde el punto de vista ambiental, social y económico.
La débil o nula repercusión de las "políticas de desarrollo" impulsadas por el Estado Español (Estado Central y Entidades Estatales a menos escala) para frenar realmente el despoblamiento rural, uno de los problemas más acuciantes de los territorios rurales, evidencia que resulta imprescindible identificar e incidir más en los aspectos humanos y en la construcción de sostenibilidad. En muchos casos estas políticas centralistas lo único que provocaron fue la emigración de las zonas rurales. Para Alario y Baraja (2006), hay "una sostenibilidad que es básicamente social y tiene un objetivo principal: fijar la población en unos espacios marcados por la atonía demográfica, el vaciamiento y el envejecimiento progresivo, y que, en muchos núcleos, no tienen garantizada su supervivencia más allá de una o dos décadas si se mantiene la actual dinámica demográfica".
Aunque el problema actual de despoblación rural que sufre España se haya acelerado en los últimos sesenta años, no debemos pensar que se trata de un fenómeno nuevo. La despoblación de un territorio se produce cuando sus habitantes emigran o mueren y no son reemplazados por otros. Conflictos humanos o catástrofes naturales suelen estar en el origen de la emigración o la muerte repentina de grandes masas de población, pero en este caso me voy a centrar en otro motivo, las medidas tomadas por el estado español  desde comienzos del siglo XIX hasta la actualidad. Uno o dos siglos antes el Estado Español parece que finalmente se configuraba uniendo los diferentes reinos ibéricos a excepción de Portugal. Las políticas se hacían en las ciudades y casi siempre eran para las ciudades porque los tentáculos del Estado no podían llegar en aquella época hasta los pueblos y aldeas debido a su lejanía, teniendo las áreas rurales sistemas de organización anteriores basadas en el apoyo mutuo, no subyugados por la lógica de la acumulación y del beneficio, auto gestionados, no jerarquizados y de marcado carácter local evitando de este modo ser lastradas por la institución del Estado Central. Estos sistemas de organización eran y son los Concejos, que por cierto, existíann y funcionaba desde varios siglos antes que se creara el Estado Español.
Antes de la revolución liberal iniciada por la Constitución de 1812, la gran mayoría de las tierras no era una mercancía. La desamortización consistió en convertirlas en bienes mercantiles, en propiedad privada. Tampoco hay que olvidar la creación de los ayuntamientos (aparato estatal local) tal y como hoy los conocemos hoy en la década de 1830, lo que supuso que estos se apropiaran de buena parte de tierras comunales, hasta entonces auto gestionadas por la vecindad con métodos de verdadera democracia participativa para la toma de decisiones mediante asambleas, donde la mujer tenía derecho a voto (varios siglos antes de que el Estado Español lo permitiera).
La Constitución de 1812, como antes había hecho la revolución francesa, hurto tierras al campesinado por medio de leyes que provenían no de la voluntad popular sino de la hegemonía del aparato militar y policial, de la violencia ilimitada.
Los cambios políticos constantes que se sucedieron durante el siglo XIX también dejaron un rastro de núcleos rurales deshabitados. La desamortización de las propiedades comunales  llevadas a cabo durante los gobiernos liberales, principalmente por Mendizábal y Madoz, hicieron que muchas localidades rurales se quedaran sin poder gestionar las tierras comunales que suministraban el soporte vital a su vecindad (del comunal se obtenía pasto, agua, servicios como el molino…). De modo que tuvieron que emigrar o pasar a trabajar para el noble o acaudalado señor  terrateniente que hubiese comprado esas propiedades en pública subasta.  El proceso tuvo su momento culminante con la Ley de Desamortización Civil de 1855, a la que le siguieron la Ley de Repoblación de 1877 (fomentaba las repoblaciones con especies no autóctonas perjudicando a la economía local) y el Real Decreto e Instrucciones para el Servicio de Ordenaciones (promovía la privatización de los usos de la floresta pública).
Durante la I República hubo intentos emancipadores por parte de la población civil de pequeñas ciudades y pueblos para constituirse de forma autónoma basándose en la economía local para asentar población, pero a pesar de su éxito inicial fueron barridas por la fuerza imperante de los liberales y conservadores preservadores del poder estatal. De esta forma se continuo con una política estatal centralista, hasta la II República dónde el Estado intentó una reforma agraria que fracasó debido a que su planteamiento de base era la partición y repartición de tierras, cuando el campesinado español siempre había trabajado de forma comunitaria en terrenos comunales sin propiedad individual. Además la II República tuvo un régimen municipalista estatal continuista con la situación precedente y no consideró la posibilidad de abrir paso a un sistema de autogobierno popular por medio de asambleas populares.
La despoblación rural provocada durante la guerra civil (1936-39), que se dio principalmente entre dos bandos pro-estado, aunque muy difícil de evaluar afectó en a las  gran medida a las áreas rurales, no solo por las muertes violentas, sino el exilio y los refugiados temporales o permanentes. En aquellos pueblos que fueron frente de guerra se produjo la destrucción de infraestructuras, equipamientos y viviendas, diezmando ganados y factores productivos.
La adaptación de la economía española al sistema capitalista de consumo imperante, que dejó atrás la situación de posguerra, tiene una de sus principales claves en el intenso transvase de la población que se produce entre el campo y la ciudad, desde época franquista hasta la actualidad. A finales de los años 50 se aceleran los procesos migratorios, hasta alcanzar un dramático cenit a final de la década de los 60 y comienzos de los 70. La década que transcurre entre 1955 y 1965 se caracteriza por el éxodo rural y la transformación urbana, dejando España definitivamente atrás su pasado agrario y rural. Es una triste etapa que afecta de forma indiscriminada y masiva, a todas las zonas rurales.  Este proceso hunde en la soledad y pérdida de autoestima a la gente de los pueblos e instala al país en una larga crisis demográfica, social y económica y de valores. Se produce de este modo la desnaturalización del Concejo por sometimiento a las numerosas normas legales que hacen del ente local una realidad aherrojada.
Este éxodo resultará muy selectivo y serán principalmente los jóvenes rurales los que alimenten el flujo emigratorio. Las salidas se daban, en primer lugar, de las zonas rurales a las capitales de provincia; en segundo lugar, las corrientes migratorias se dirigían hacia los grandes polos de desarrollo programados por el Estado: a las regiones industrializadas de Cataluña y el País Vasco, al polo político-industrial de Madrid, y hacia el litoral y las regiones industriales de la Comunidad Valenciana. Por lo tanto estas áreas urbanas en expansión son creación del Estado, el cual toma una de ellas, a la que otorga la capitalidad, como lugar donde concentrarse y fortalecerse para dominar un determinado espacio geográfico, ya que si existen miles de pueblos auto organizados estarán fuera de su alcance de poder.
Se producirá así una metamorfosis vertiginosa de las estructuras demográficas rurales, que en corto tiempo perderán la mayor parte de toda una generación. En definitiva, el medio rural pierde gran parte de los efectivos de una generación, por la doble vía de la disminución de la natalidad y del aumento de la emigración, y la ciudad se restablece a expensas de los jóvenes rurales. Así la ciudad se mantiene y consigue la vitalidad necesaria para su desarrollo a costa del campo que, no solo pierde población, si no que entra en un proceso de aculturación en el que el mundo rural se derrumba debido a que las personas que lo habitan ya no tiene confianza en sí mismo debido a las muestras de poder y propaganda del estado con la industria de mediados de siglo XX. 
Este traslado de población, que aún hoy sigue vivo en provincias españolas con marcado carácter rural, fue motivado no sólo por la necesidad de mano de obra en los nuevos centros de desarrollo, sino por un aumento considerable de la obra pública, fundamentalmente la construcción de nuevos embalses y la ejecución de ambiciosos planes de reforestación ejecutados a la fuerza por un ejército de ingenieros forestales tecnificados pero sin conocer la realidad rural. Mediante la Ley de Montes franquista se plantan pinos en áreas comunales de pasto ganadero, y con menos cabezas de ganado cae en declive la fertilidad de los suelos para la agricultura, y sin ganadería y agricultura las personas ya no podían vivir en los pueblos. Cuando estos mecanismos estatales de expulsión de población rural no funcionaban se usaban otros métodos de presión como eran el retiro de curas, médicos o educadores de pueblos, e incluso se dieron casos en los que el clero cobraba cuotas por llevar mujeres jóvenes a trabajar de criadas domésticas para la creciente burguesía de la ciudad. El desinterés de grandes propietarios y la solidaridad vecinal fueron responsables de la pervivencia del comunal hasta mediados del siglo XX, pero la introducción de repoblaciones forestales en los años 40 del siglo XX con especies de rentabilidad comercial acotó los usos vecinales y rompió la relación de equilibrio histórica entre comunidad rural y ecosistema.
Estos asuntos contribuyeron al abandono definitivo de muchas aldeas, unas por quedar sumergidas y otras por perder sus mejores tierras de cultivo ante el avance del Estado expropiador. Años después, el Estado Español apostó por la mecanización del campo y no por la agricultura familiar, eliminando, así las pequeñas y escasos minifundios que quedaban mediante diferentes herramientas legales, como las concentraciones parcelarias, la necesidad de contratar una ingente mano de obra en las tareas agrícolas.
Si comparamos las cifras de población rural entre los censos de 1950 y 2013 vemos el resultado de estas políticas estatales centradas exclusivamente en el desarrollo urbano, que han dejado completamente marginadas muchas zonas rurales. Se deduce claramente de ellas que el principal papel del medio rural durante las últimas décadas ha sido el de proveedor de mano de obra barata para unas industrias y servicios en creciente desarrollo. Una vez agotados esos recursos humanos, el proceso urbanizador continuó, pero esta vez alimentado por mano de obra extranjera.
España, desde su  ingreso en la Comunidad Económica Europea, ha unido política rural con política agraria, no obstante, esta perspectiva de sustentar el "desarrollo rural" en el sector primario ha contribuido a la pérdida de población de las áreas rurales que no han sido capaces de adaptarse a la nueva coyuntura de mercado europeo capitalista. Por lo general, aquellos núcleos que  no  han  experimentado  una sectorización interna adaptada a las exigencias de la PAC,  han visto como disminuía la renta de sus habitantes,  y, pese a los factores que pueden actuar como potenciales  fijadores  de la población (como tradición o calidad ambiental del entorno),  han sufrido un  despoblamiento. Así Con la entrada en la Unión Europea, España tuvo que adaptarse a un mercado cada vez más competitivo y exigente y, especialmente, a la Política Agraria Común (PAC) basada en la agroindustria. Esto supuso una ruptura más con la tradición rural ya que ahora, desde Europa se ordenaba que productos agrícolas y qué cantidad se tenían que producir en cada zona. Esto provocó el desmantelamiento de las pocas actividades agrícolas que habían soportado los envites anteriores (en 1986 la liquidación del mundo rural campesino en lo principal ya estaba realizada), por ejemplo las lecherías asturianas, continuando de esta manera la salida de la gente e los pueblos. 
El mejor ejemplo del sistema antes descrito son las ayudas de la PAC, que además de estar injustamente distribuidas sirven para potenciar un modelo agroalimentario que echa abajo empleos en la agricultura, promueve la agricultura extensiva basada en productos químicos, dificulta la calidad de vida en los Países del Sur de base campesina, provoca el despoblamiento de los pueblos y arremete contra el patrimonio natural, al fomentar un modelo agrícola industrializado que tiene como resultado la producción de alimentos de dudosa calidad. Asimismo las ayudas destinadas a los agricultores (PAC) o a los jornaleros agrícolas (PER), o las poblaciones rurales, en concepto de medidas innovadoras para el fomento de nuevos empleos, son ayudas procedentes de las arcas de los fondos públicos; o sea, de todos/as los/as contribuyentes/as. Otra cosa es el impacto producido por dichas ayudas (ideológico, social, económico, etc.) que, en la mayoría de los casos, suele ser altamente negativo, siendo dichas ayudas públicas la mejor herramienta para fomentar la desmovilización ciudadana, la despolitización, y el fomento de proyectos que consolidan más el modelo económico que somete a las personas del ámbito rural.
Las causas que explican estas situaciones son plurales y muy complejas, pero, en cualquier caso, este mapa que refleja la nueva organización territorial de España surgida con la caída del régimen franquista y la apertura del estado español a la economía capitalista de la Unión Europea, debe hacer reflexionar sobre los factores profundos de la cohesión del Estado, ya que el despoblamiento y la excesiva concentración urbana poblacional representan, sin duda, las posibilidades extremas de desequilibrios territoriales. Y es que hay que resaltar que la historia universal nació en las ciudades y llegó a su mayoría de edad en el momento de la victoria decisiva de la ciudad sobre el campo. Karl Marx y Elisée Reclus consideran como uno de los mayores méritos revolucionarios de la burguesía el hecho de que "ha sometido el campo a la ciudad", cuyo aire emancipa. Pero si la historia de la ciudad, donde se concentran los poderes del Estado, es la historia de la libertad, lo ha sido también de la tiranía, de la administración estatal que controla el campo y la ciudad misma. 
Con la Ley de Montes de 2003 el Estado central deja pasar una oportunidad más  para fortalecer los procesos participativos y de arraigo rurales. Esta ley confusa, junto a la Ley 45/2007 para el Desarrollo Sostenible del Medio Rural pretenden otorgar la titularidad de los montes comunales a esa sección del aparato estatal que son los ayuntamientos sin establecer las bases de una política rural inadaptada a las condiciones económicas, sociales y ambientales particulares del medio rural español, ya que de nuevo, es una ley implantada desde arriba y sin tener en cuenta las formas organizativas rurales que tanto éxito tuvieron durante siglos. Con esta nueva normativa estatal se pretendía despojar de manera definitiva a los pueblos y aldeas de sus seculares derechos sobre las tierra concejiles o comunales. Y es que hay que recordar que la población residente en municipios previsiblemente rurales (menores de 2.000 habitantes) ha pasado de 3,3 millones de habitantes en el año 1981, a 2,4 millones en el año 2014; es decir, el medio rural ha perdido alrededor del 35% de su población, y su peso con respecto al total nacional se ha reducido notablemente (pasa del 9% en 1981 al 5% en 2008). En los municipios pequeños se han preservado muchos aspectos que son esenciales: una cultura campesina que es la autentica cultura, es la que tiene un poso de siglos y de miles de años; el saber acumulado y transmitido de generación en generación que es muy importante; hemos preservado la identidad de los pueblos, de la tierra, de la gente; hemos preservado el entorno natural, la biodiversidad, los recursos naturales, el patrimonio cultural, los valores comunitarios, las relaciones de vecindad. Todo eso tiene un enorme valor también económico, pero más que económico tiene un valor social, cultural, de sentido, de futuro, que hay que defender y que hay que reivindicar y que la sociedad tiene que reconocer. Por eso hay que entender que es muy importante en estos momentos de crisis, revitalizar los municipios y pueblos pequeños y optar por ellos. Por lo que significan, por lo que pueden aportar al conjunto de la sociedad y porque pueden ayudarnos a encontrar alternativas y salidas, utópicas o revolucionarias o realistas, no lo sé muy bien.
Hoy vemos tambalearse este modelo de desarrollo debido a la crisis y es el momento en que muchos nos preguntamos por qué, teniendo un territorio tan vasto y rico, vivimos o malvivimos hacinados en las ciudades, cuando a pocos kilómetros hay tanto por hacer, pero el estado centralista y autoritario continua presionando  a las zonas rurales para acelerar su pérdida de población con la ley de entidades menores, ahora nos amenaza el turismo que quiere pueblos vacios. El Proyecto de Ley  de  racionalización y sostenibilidad  de la Administración Local,  conocida como Ley Montoro tendrá un  efecto devastador sobre las poblaciones y los territorios rurales. Y es que el desarrollo social y económico que tienen reservado para nuestras comarcas, es la emigración laboral, el deterioro ambiental y la desertización demográfica.  Pueblos cuanto más vulnerables mejor, dominados la mayoría de ellos por alcaldes corruptos, por mafias deshonestas que aún al día de hoy, acceden y se mantienen indefinidamente en el poder local.
En la actualidad el medio rural sigue con su tendencia a la despoblación y al envejecimiento de la población; si bien su importancia cultural, ambiental, paisajística y de creciente interrelación con el medio urbano, le proporciona un interés creciente para la sostenibilidad. Sin embargo, el territorio rural no es homogéneo. En la heterogeneidad de los territorios rurales intervienen muchos factores que reflejan las diferencias socioeconómicas que existen en España. Por ello no tiene porqué haber un único tipo de receta de cómo tiene que ser el modo de vida de las zonas rurales. Cada realidad geográfica tiene sus particularidades y los entes locales deberían poder auto-organizarse de forma acorde a su propia realidad. 
A pesar de todo, esta ruralidad se resiste a morir y se prevé una operación combinada tanto de las personas autóctonas, neo rurales, como de los que un día emigraron para que esto no suceda, a pesar de las nuevas amenazas como el mal llamado "Turismo Sostenible" que pretende la despoblación de muchas áreas rurales para llegar con sus agencias de turismo privadas y urbanas para traer turistas un día a la semana. No olvidemos que este tipo de turismo, que se basa en inversión pública para beneficio privado,  tiene ejemplos de fracaso por todo el mundo.


Anexo. Grandes Infraestructuras en el medio rural

La llegada de las grandes obras de infraestructura al mundo rural, supuso al igual que supone hoy en día, una pérdida de costumbres y forma de organización tradicional e igualitaria, a cambio de un salario. Las y los paisanos dejaron de cultivar para incorporarse a empresas de pastorear para arrancar los árboles y construir una gran vía de comunicación que acercaba lo lo lejano y alejaba lo cercano; dejaron de pescar para construir grandes embalses que inundaban sus tierras, viviendas e incluso recuerdos; dejaron de organizarse en Concejo Abierto porque cada persona ya tenía su salario y se creaban desigualdades insalvables… Esta otra forma de emigración, no física, pero si en espíritu y hábitos, complementó al gran éxodo rural a las ciudades fomentado por las medidas capitalistas del Estado. A pesar de ello, existían un tercer grupo de personas, los que se quedaron y lucharon por mantener sus costumbres, tradiciones y valores ambientales; ejemplos a seguir para las nuevas generaciones.



CRÓNICA DE UN BULEVAR MALDITO PARA EL HUERTO DEL POZO



Mirian Izquierdo

Nací y crecí entre Gamonal y Capiscol, dos barrios obreros colindantes que se anexionaron a la ciudad de Burgos en los años 50. 
Allá por los 60 mi madre, junto con su familia, se vino del pueblo a trabajar a Gamonal, el cual por entonces tenía un importante polo de industrialización y demandaba mano de obra. Cuenta mi madre, que en la barriada Inmaculada había mucha gente llegada de Andalucía y de pueblos de la provincia de Burgos y alrededores, todos con un mismo propósito: trabajar y mejorar su vida.

Cuentan las personas mayores del barrio que la anexión de Gamonal de Rio Pico a Burgos en 1954 fue un error. El agua fue el arma que el ayuntamiento de Burgos utilizó para conseguir su anexión. Gamonal no estaba preparado para ofrecer servicios de saneamiento, luz o transporte a esa gran cantidad de población que se había instalado en el pueblo. De manera que el compromiso de ofrecer estos servicios, junto con la financiación de las fiestas populares de Gamonal, fue lo que el Ayto. de Burgos utilizó como contrapartida para lograr la anexión, y con ello quedarse con los impuestos que la Industria generaba, manteniendo eso si a la clase obrera en barrios sociales, alejada del centro de la ciudad.
Durante los primeros años de industrialización en Gamonal  se construyó sin planes urbanísticos y  acorde a la parcelación rural. Se construyeron casas baratas, sin orden ninguno y sin apenas servicios de calidad.
Tiempo después, en los 80 y 90,  décadas en las que paso mi niñez y adolescencia,  Gamonal seguía siendo un barrio obrero de Burgos, prácticamente sin ordenamiento urbanístico y ajeno al señorial centro histórico. Recuerdo vestirme de “domingo” cuando “bajaba a Burgos” (o sea al centro de la ciudad). Recuerdo que a Gamonal se le denominaba “Villa Olímpica” porque  la gente íbamos mayoritariamente en chándal, y que las calles Eladio Perlado y Juan XXIII se las llamaba Juan Veintibronx y Eladio Perharlem.  Recuerdo muchas cosas de mi barrio y estas permanecen en nuestra memoria histórica. 
Años después, muchos jóvenes se fueron a otros barrios nuevos de la ciudad, pero cercanos a Gamonal. Otros/as  jóvenes nos fuimos de Burgos para estudiar y trabajar, y en definitiva tener más oportunidades.  No volví a Burgos hasta 2012, con  31 años y en plena crisis económica. Regrese al barrio sin trabajo y a casa de mis padres. Mi última experiencia laboral había sido como cooperante en Centroamérica. Pensé que mi formación y experiencia fuera de Burgos serviría para estar solo de paso por aquí, pronto encontraría algo. Inocente!!!!, Termine planteándome proyectos en Burgos y me quede. Pase a ser una más de las 18.000 personas paradas de mi barrio.
Durante estos dos años he seguido formándome y no he parado de hacer cosas y moverme, e incluso he tenido contratos temporales de limpiadora (si, esa señora invisible que barre y friega los portales). Un trabajo que en su día compatibilice con la universidad, allá en el “siglo pasado” cuando ingenua de mi creía que si te lo currabas y te esforzabas tendrías un trabajo y una vida digna y también se te premiaría o incluso podrías emprender algo!!!. 
No cuento nada nuevo, muchas personas se identificarán con mi barrio e incluso con mis circunstancias.
Llegue pensando que España era otra cosa, que las injusticias sociales y económicas que había presenciado en Centroamérica eran, pues eso, de allí. Otra vez, inocente!!!. Por supuesto la situación no es comparable, pero llegué a un Burgos con desempleo, pobreza,  con caciques y familias que ostentan el poder económico y político de la ciudad, y con unos políticos prepotentes y autoritarios capaces de hacer oídos sordos a la participación ciudadana. Creo que a día de hoy, después de 12 años fuera, permanece ese clasismo que hacía que a las personas de Gamonal se nos atribuyeran calificativos que rozaban lo gracioso con lo despectivo. 

Y entre todo este contexto social y económico de Gamonal, estaba el problema de aparcamiento grave provocado por esa planificación desordenada y el haber tenido a este barrio olvidado por el Ayuntamiento durante décadas. Un ayuntamiento más preocupado en la difusión de Burgos como  capital gastronómica, el Museo de la Evolución Humana o la construcción de obras faraónicas como el Bulevar que en dar soluciones concretas a las necesidades de las personas. 
Desde las asociaciones de vecinos y vecinas y de comerciantes del barrio se propusieron soluciones al problema de aparcamiento del barrio y se dieron argumentos suficientes para que el equipo de gobierno se replantease un poco el proyecto. Se argumentó, entre otras cosas, riesgo de derrumbe de las viviendas,  perdida de ventas del pequeño comercio durante las obras y  que  no era el momento económico para hacerlo pues existían otras prioridades en el barrio.
 Gamonal, como muchos lugares de España, sufre un empobrecimiento y envejecimiento, con un alto índice de paro, desahucios, una biblioteca hecha un cristo, falta de guarderías públicas, recortes en el alumbrado público y en la calefacción de instalaciones públicas, entre otras cosas.

Durante noviembre y diciembre acudí sin estar organizada a manifestaciones pacíficas.  Me sorprendió no ver a demasiados jóvenes (sino más bien abueletes) en las acciones contra el Bulevar.
¿Donde está la juventud? Nos preguntábamos algunas. Me fui de viaje por navidad pensando en la cobardía y el miedo, y en que estamos en la rueda de dejar que la clase política haga lo que quiera.
Otra vez más pequé de  ingenua!!!, la juventud estaba organizando lo que ha ocurrido estos días, que no ha sido más que el colofón final de la hartura del barrio de Gamonal y Capiscol y de mucha población. Ha sido la respuesta a casi un año de intentos pacíficos de consensuar un problema que todo el mundo es consciente de que existe en Gamonal: el desorden urbanístico del barrio con un trasfondo social, político y económico.
Recibí mensajes de amigas que estaban en la Zona Cero…busque conexión, leí noticias….que alegría!!!, mi barrio está más vivo que nunca!!!.
Se han dicho muchas mentiras del llamado “efecto Gamonal”, algunas rozaban lo absurdo y ridículo (calificándonos una vez más y de manera despectiva como aberchandal o vinculándonos a la kale borroka).  También se nos ha tratado como vándalos y vándalas, (como por ejemplo poniendo  furgones de la policía en la puerta de un centro cívico donde mayoritariamente suele haber ancianitos, ancianitas e infancia).  
La violencia es injustificable, pero cuando se imponen cosas, cuando no se escucha la participación ciudadana pacífica, cuando un alcalde se empeña en un proyecto urbanístico que no tiene sentido ahora mismo, cuando el gobierno  prepotente y soberbio del ayuntamiento nos impone un proyecto urbanístico, ahí entonces, se arde en cólera.
¿Que queda ahora después de haber suspendido el Bulevar definitivamente? Estructurar la organización y mejorar. Que haya un relevo  generacional y que las personas mayores nos enseñen cultura política a los más jóvenes en un barrio donde existe  un fuerte asociacionismo. 
Una gamonalera

Haz Algo


HAZ ALGO...... es un movimiento, que nace al calor de los últimos Concejos Abiertos basados desde siglos en el apoyo mutuo entre las personas y res a la naturaleza en el ámbito rural. Aunque su esencia es rural, también es aplicable en barrios urbanos de tamaño pequeño y medio, ya que al fin y al cabo simplemente se trata de pasar de las palabras a los hechos y convocar una asamblea para resolver algún problema del barrio o pueblo de manera colectiva (desde arreglar una acera hasta recoger basura, entre muchos otros ejemplos).
Actualmente, la población no cree en sus propias posibilidades y opta por delegar en “expertos” la gestión de la sociedad en todos los aspectos. Saber esto nos permite entender por qué existe una sensación de impotencia frente al desastre económico. La gente está harta pero no sabe qué hacer para acabar con tanta corrupción e injusticia: ése es el fin buscado. Luego no hay tal fracaso: ¡esto es un éxito rotundo del capitalismo!.
Debemos tomar conciencia de nuestra desidia, es decir de la gran responsabilidad que tenemos cada una de nosotras y nosotros en lo que está pasando. 
Desde luego que todo esto se puede cambiar, pero sólo a partir de la plena conciencia de nuestras responsabilidades, cada uno a su nivel. A veces esto implica enfrentarse a nuestro entorno, pero creemos que es nuestro deber decir y hacer lo posible para pararlo.
Los actos de cooperación local y ayuda mutua vuelven en momentos de gran necesidad,
cuando todas las puertas se cierran, cuando los medios nos dan la espalda, cuando no parece haber más salida que la resignación. Entonces surge la resistencia, las propuestas y la acción. Resistir la humillación, la soledad, la desesperanza. Resistirnos a ser ignoradas e ignorados, resistirnos a que nos asocien a situaciones de injusticia y abuso, por eso Hacemos Algo.
Desde las posturas y acciones noviolentas sólo nos podemos colocar en espacios de verdad, creatividad, investigación, colaboración, participación y trabajo, con la cara descubierta, con nuestras vidas abiertas y dispuestas a ser transformadas. Si me dejan elegir, prefiero dar la cara y no tirar piedra alguna, que tirarla y esconderla. Lo principal es dar la cara. Por la necesidad apremiante y urgente, para que en cada acción Haz Algo, empecemos a  recuperar lo nuestro, lo que nos merecemos y nos pertenece como grupo.
De lo que se trata es de ser libres incluso de nosotras y nosotros mismos.El proceso libera
al oprimido, pero también al opresor, en fin humaniza.
Por ello os animamos a que sigáis en vuestros pueblos y barrios con esta forma de organización y acción directa tradicional. Si el Poder es de ellos, que la ética sea nuestra ¡ Haz Algo !


Simplemente imprimir el CARTEL en cada una de las ACCIONES y.....¡¡ HAZ ALGO !!

BREVE GUÍA DE ACTUACIÓN PARA LA DENUNCIA DE AGRESIONES A LA NATURALEZA

Durante nuestras salidas a la montaña y en general a los espacios naturales cabe la 
posibilidad de vernos implicados, aunque sólo sea como meros observadores, en 
multitud de situaciones y hechos en los que se agrede, deteriora o perjudica al entorno 
en diferentes maneras. Nuestro grado de implicación puede ser variable, en función de 
multitud de circunstancias. 

Si somos testigos de hechos o situaciones que valoremos como agresivos, dañinos, 
ilegales, etc. y decidimos denunciarlo, es de la mayor importancia comunicar estos 
hechos a la instancia adecuada. 

Si los hechos se están desarrollando ante nuestros ojos (fuego, vandalismo, caza ilegal, 
expolio de nidos, maquinaria trabajando ilegalmente, etcétera) es importante que la 
comunicación sea urgente y por tanto ha de ser verbal: bastará una simple llamada 
telefónica al número de emergencia 112 o, si los conocemos, directamente a los 
números específicos correspondientes a los diferentes organismos implicados en la 
vigilancia del Medio, y que puedan hacer rápidamente acto de presencia: Guardia Civil 
(SEPRONA o SEREIM), Agentes Forestales, Policía Local, Bomberos, etcétera. 

En otros casos, los hechos se han producido ya y sólo vemos sus efectos: vertidos, 
construcciones ilegales, arranque de vegetación, basuras, animales muertos, etcétera. 
En este caso podemos tramitar directamente la denuncia, igual que antes por urgencia 
lo hacíamos verbalmente, a los órganos responsables. 

¿Cuáles son los órganos responsables de hacerse cargo de estas denuncias? Si 
revisamos la legislación ambiental veremos que hay multitud de normas que hacen 
responsables a diversas Administraciones, en función de la materia que se trate: Así, los 
temas de aguas son responsabilidad de las Confederaciones Hidrográficas 
(dependientes de la Administración Central, a través de la Dirección General del Agua, 
del Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino); las vías pecuarias son 
responsabilidad de las Comunidades Autónomas a través de la Consejería 
correspondiente (que puede variar según las CCAA, recayendo generalmente esta 
materia en los ámbitos de Medio Ambiente, Ordenación del Territorio, Infraestructuras 
o similar). 

El resto de temas ambientales suele ser competencia de la Consejería de Medio 
Ambiente de cada Comunidad Autónoma. 

Para no liarnos demasiado y simplificar, las denuncias las debemos tramitar al órgano 
ambiental principal de cada administración autonómica, que generalmente es, como 
hemos dicho, la Consejería de Medio Ambiente. Una vez en dicha Consejería la 
denuncia suele seguir su curso hacia la instancia competente en la materia denunciada. 

¿Como hacer la denuncia? Interponer una denuncia y que esta sea eficaz es fácil, basta 
con seguir los pasos siguientes: 

1º: En una hoja se explican los hechos lo más claramente posible, sin olvidarnos de 
reflejar la hora de observación de los hechos, el lugar y la fecha, 

2º: Si se pueden aportar fotografías, planos, croquis, etcétera, que complementen lo anterior, mucho mejor.




FUENTE: REDMONTAÑAS