Permacultura, ecoloxía, movimientos sociales, contrainformación, dreitos del home, cultura y muito más visto desde un pequeiñu güertu de Senabria sobre os llizaces del mundu rural, indixenista, llibertariu y ancestral
Permacultura, ecologìa, movimientos sociales, contrainformaciòn, derechos humanos, cultura y mucho màs visto desde un pequeño huerto de Sanabria sobre las bases del mundo rural, indigenista, libertario y ancestral

LA IMPORTANCIA DEL LOBO EN EL MUNDO RURAL

Concha López Llamas
Colectivo El Huerto del Pozo



La presencia del lobo en los entornos rurales bastante naturalizados, con baja influencia antrópica, es un indicativo de alta calidad ecológica y medioambiental.  
Dicha calidad viene determinada por la alta biodiversidad. La presencia de un super-depredador como Canis Lupus la pone de manifiesto además de potenciarla. El lobo solo mantiene su población estable si dispone de recursos alimenticios a su alcance: corzos, ciervos, jabalíes, especies piscícolas, e incluso frutos del bosque, bayas, bellotas, castañas, etc.
Compartir el territorio con el lobo nos asegura bosques saludables y ríos sanos. Los lobos regulan, mediante depredación, las poblaciones de especies situadas por debajo de ellos en la pirámide ecológica: corzos, ciervos, jabalíes…; que de no ser por ellos, proliferarían sin control degradando, de forma insostenible, la cobertura vegetal del monte o bosque que habitan y la pérdida de los suelos por el arrastre que provocarían las aguas de escorrentía hasta las cuencas fluviales donde se depositarían, lo que acabaría provocando alteraciones importantes en las comunidades piscícolas. Con lobos, nada de esto ocurriría. La reintroducción de esta especie en ecosistemas degradados ha ocasionado la regeneración de los bosques y la vuelta atrás en la dinámica fluvial y en sus comunidades biológicas. Hecho que se conoce como cascada trófica, dado que la mejora se inicia desde lo alto de la pirámide energética, desde el vértice que ocupan los super-depredadores como el lobo.
Hoy sabemos que la presencia cercana de Canis lupus supone salud para el ecosistema, además de proporcionar beneficios económicos. Las poblaciones humanas que comparten la tierra con el lobo están instaurando servicios y actividades de ecoturismo apoyadas en él.  Esta actividad es aceptable siempre y cuando se procure el acercamiento a la especie sin alterar sus hábitos o espacios, principalmente en época de celo y de cría de los lobeznos. Por otra parte, no es necesario ver al lobo para sentir su fuerza, su magnetismo.
Los conocimientos que nos aporta la Ecología deberían servirnos para redefinir la relación entre lupus y sapiens. Los lobos no son los enemigos de nadie, ni siquiera de los ganaderos. Este colectivo debería saber que sus enemigos son aquellos que gobiernan sin criterio ecológico, dificultando la coexistencia entre lobos y personas en los entornos rurales. 
El lobo dejaría de ser un problema o un enemigo para los ganaderos si éstos recibieran, sin demora, las compensaciones económicas por las escasas bajas que ocasiona este animal en sus cabañas; el apoyo financiero para mejorar sus estrategias de protección del ganado; y las certificaciones ecológicas para revalorizar en el mercado los  productos derivados de su actividad: carne, leche, quesos, lana…. 
Por otra parte, los pueblos ubicados en territorio lobo  se comportan como valiosos reservorios de la interacción entre las culturas lobuna y humana, expresada en forma de cuentos y leyendas transmitidas por tradición oral desde tiempos ancestrales que ha contribuido a revestir al lobo de valores inmensurables.
¿Acaso hay algo más intenso que sentir su presencia entre las matas de escobas o de urces, o en la espesura del robledal o de un pinar? ¿Quién más que él nos puede conducir hacia espacios mistéricos donde habita la vida y la muerte al mismo tiempo? ¿Dónde, si no con él próximo, podríamos percibir la vulnerabilidad de ser presa y el poder de ser depredador? ¿Quién como él mantiene a la vez nuestro instinto animal alerta y nuestro intelecto en forma?
A pesar de toda la salud medioambiental, beneficios económicos y valores intangibles e inmensurables que nos aporta el lobo, existen colectivos humanos que siguen gritando que con lobos no hay paraíso. Teniendo en cuenta el comportamiento sistémico de la Tierra, que ha elegido la biodiversidad como forma de ser y estar en el Universo, podemos calificar a estas personas de anti-sistema, además de homocéntricos  ¿Quiénes somos nosotros para ir en contra de la dinámica planetaria? 
Definitivamente, mientras haya lobos en la Península Ibérica u otros super-depredadores equivalentes en otros países o continentes, habrá paraíso.
Considerémonos dichosos y privilegiados aquellos que podemos correr junto a lobas y lobos.


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