Permacultura, ecoloxía, movimientos sociales, contrainformación, dreitos del home, cultura y muito más visto desde un pequeiñu güertu de Senabria sobre os llizaces del mundu rural, indixenista, llibertariu y ancestral
Permacultura, ecologìa, movimientos sociales, contrainformaciòn, derechos humanos, cultura y mucho màs visto desde un pequeño huerto de Sanabria sobre las bases del mundo rural, indigenista, libertario y ancestral

El Huerto del Pozo se manifiesta contra el cierre del servicio regional de tren convencional en Sanabria

  
El AVE aleja lo cercano y acerca lo lejano

La decisión de cerrar servicios ferroviarios de media distancia, respaldada por el Consejo de ministros en 2012, es un paso más en el desmantelamiento del transporte público en el Estado español. La rentabilidad se emplea como argumento para suprimir líneas accesibles a la mayoría de la población. Pero, paradójicamente, no se alude al coste de de los miles de millones de euros invertidos en líneas de alta velocidad, que no son rentables en la mayor parte de los casos.El Huerto del Pozo lamenta que continúe el despilfarro y la ineficiencia, con una política de tren elitista que es social y ambientalmente perjudicial.
 Esta situación está afectando de forma dramática a la comarca de Sanabria, primero con el cierre de la línea de tren que unía Puebla de Sanabria con Galicia, y ahora con la más que posible clausura de las conexiones ferroviarias con Zamora y Valladolid. Asimismo es importante resaltar el incalculable daño ambiental que esta provocando la construcción del Tren de Alta Velocidad (TAV) a su paso por la comarca, fragmentando sus ecosistemas y rompiendo los corredores ecológicos que conectan el Parque Natural do Montesinhos y la Reserva de la Sierra de la Culebra , con el Parque Natural del Lago de Sanabria y alrededores.

A pesar de ello, se extiende el panorama de trenes ultrarrápidos y ultracaros vacíos, de estaciones fantasma en ciudades y de pueblos incomunicados sin estación. La decisión adoptada por el Ministerio de Fomento mantiene una política de transporte iniciada hace dos décadas, que sentencia de muerte al ferrocarril convencional mientras aumentan de manera insostenible las líneas de alta velocidad. El muy cuestionable honor de ser el segundo país del mundo en kilómetros de vías ferroviarias de alta velocidad se ha logrado a golpe de deuda pública y despilfarro.

Las líneas ferroviarias de media distancia proporcionan un servicio básico para muchas poblaciones rurales que quedarán aún más aisladas con los cierres anunciados hoy. La única forma de desplazamiento será por carretera, lo que dificultará la vida de aquellas personas residentes en el medio rural que no dispongan de automóvil o no puedan conducirlo, por edad o cuestión física. La sustitución de los trenes por autobuses supondrá un deterioro del servicio de transporte para los sectores más vulnerables, y en ningún modo sustituirá de igual manera el servicio ferroviario convencional.

Se emplea el argumento de cerrar los servicios de tren convencional que no son eficientes desde el punto de vista medioambiental, económico y social, cuando es la política de transporte la que ha provocado esa ineficiencia. En las últimas décadas se han invertido cantidades multimillonarias en construcción y mejoras de nuevas infraestructuras de alta velocidad, mientras el ferrocarril convencional ha quedado, por el contrario, desatendido. Por ello, las líneas de tren de media distancia están cada vez más obsoletas y funcionan peor.

Una política de transporte que no solo es injusta en términos sociales (priorizando la vertebración entre grandes ciudades y marginando las pequeñas poblaciones rurales) y económicos (el AVE o TAV es inaccesible económicamente para una gran parte de la sociedad), sino que también ha incidido en los problemas ambientales que causa el transporte: construcción de infraestructuras, consumo energético y emisiones de CO2.Si la apuesta hubiera sido por el tren convencional, la deuda pública sería hoy varias veces inferior, la factura en consumo energético sería mucho más pequeña (el transporte es el mayor consumidor de energía primaria en España), las emisiones de gases de efecto invernadero serían menores, nuestro territorio estaría menos fragmentado y nuestros hábitats naturales menos deteriorados.
Resulta alarmante que los numerosos ejemplos de ineficiencia y despilfarro no lleven a rectificar y apostar por una nueva política de infraestructuras que abandone la construcción de nuevas líneas de AVE, obligue a que el transporte por carretera asuma los costes reales por el uso y mantenimiento de la carretera y apueste por el tren convencional como el modo de canalizar los desplazamientos interurbanos.






El Huerto del Pozo y Ecologistas en Acción

Casa abierta de agroecología y permacultura Nuestro Mundo

El Huerto del Pozo participa como uno de los tres miembros del jurado en la Casa Abierta 2013 celebrada en el Centro Educativo Nuestro Mundo. Esta actividad forma parte de las Fiestas de Abril de Riobamba y pretende concienciar a las personas más jóvenes ( y a sus madres y padres) para desarrollar en los mismos habilidades  y destrezas, proporcionando estrategias necesarias para enfrentar con éxito el reto de una educación para la vida, integrando a la agroecología y permacultura dentro del proceso educativo. Es importante resaltar que además de estas actividades puntuales, Nuestro Mundo tiene un huerto ecológico permanente gestionado por padres, madres y personal educativo, junto a los niños y niñas. Este huerto a demás de proporcionar alimentos para el Centro Educativo sirve de ejemplo diario para todas las personas que forman parte de Nuestro Mundo. 
Por todo ello, además de participar en en el evento de la Casa Abierta, El Huerto del Pozo, colabora activamente en este proyecto impartiendo talleres de permacultura a profesoras y profesoras para que sean multiplicadores de sabes y puedan transmitir estos conocimientos a sus alumnas y alumnos.

Gordalización



Al revisar los datos sobre prevalencia de obesidad a nivel global, desafortunadamente, no sorprende en exceso observar que ésta aumente exponencialmente a lo largo de que el proceso de globalización se hace más palpable a nivel global[i].  De las más de 36 millones de personas que mueren anualmente por enfermedades no transmisibles (diabetes, obesidad, etc), el 80%[ii] de ellas se encuentran en países mal llamados en vías de “desarrollo”. Cabría preguntarse hacía que tipo de “desarrollo” es al que se pretende llegar y, por contra, aprender de filosofías de vida ancestrales e indígenas como el Buen vivir, mucho más saludables con el medio ambiente y con nuestra propia salud.

-        Transición nutricional, ¿hacia dónde vamos?

En Latinoamerica[iii], al igual que en países de Asia o África, se observa desde hace ya varios años lo que se denomina “Transición nutricional”. La transición nutricional consiste en un aumento de las calorías ingeridas por día[iv] junto con una reducción sustancial de la actividad física (esta última está relacionado con el aumento de proteínas lipídicas entre las que se encuentra el, a veces  demasiado famoso, “colesterol  malo”[v]).  Los cambios demográficos y el crecimiento económico suponen los principales factores que repercuten en esta transición modificando hábitos alimenticios más saludables y locales por una alta ingesta de grasas de origen animal y azúcares[vi]  (por no entrar en el debate de los alimentos transgénicos que, no obstante, cabe recordar aquí..). Por supuesto, el daño a la cultura tradicional que conlleva la pérdida de la gastronomía tradicional, aunado al coste energético de los productos importados produce desequilibrios socioambientales a escala local. La publicidad engañosa, los medios de transporte que fomentan una vida cada vez más sedentaria, la urbanización, el aumento de tecnología, los cambios culturales[vii] o, lo que ya se denomina, un “ambiente obesogénico” [viii], forman parte directa o indirectamente de la producción de sobrepeso y obesidad, sobre todo entre los más jóvenes[ix] que son los que, a largo plazo, más sufrirán las consecuencias por la alta presencia de comorbilidad (enfermedades cardiovasculares entre otras[x]).  Existen por ejemplo, estudios que demuestran una relación directa entre el número de McDonals que posee una ciudad y la prevalencia de obesidad, con el consiguiente riesgo para la salud de sus individuos, así como del número medio de horas que se pasa en frente de la (desinformativa)  televisión[xi].

 Sin embargo, los mercados internacionales se jactan de promover una globalización basada en la libre circulación de transnacionales dañinas para la salud de la población y destructoras del medioambiente[xii]. ¿Hasta cuándo vamos a permitir que sigan envenenando nuestros ríos y a nuestros jóvenes? Opciones como la permacultura, la soberanía alimentaria o una vida activa y saludable, luchan directamente contra estos patrones alimenticios y de consumo capitalistas.

-        Obesidad: causa de muerte para muchas personas (pobres), un gran negocio para unas pocas

Al analizar las enfermedades no transmisibles (diabetes, hipertensión, obesidad..), que se estima que para 2020 supongan ya las tres cuartas partes de las muertes producidas en los países, insisto, mal llamados en vías de “desarrollo” [xiii], resulta imprescindible tener en cuenta, no solo el componente biológico de las mismas, sino el socioeconómico, ya que éste último supone el determinante fundamental.

Teniendo esto en cuenta, resulta evidente que dónde cabría focalizar las fuerzas para impedir ese aumento de la prevalencia de ciertas enfermedades es, como casi siempre, en los determinantes sociales de la salud (vivienda, equidad de acceso a alimentación sana, condiciones laborales dignas, y un largo y desigual etc).[xiv]

Por el contrario, la mayoría de empresas farmacéuticas transnacionales y clínicas de cirugía estética, ven en la obesidad una gran fuente de ingresos y beneficios. No es casualidad que actualmente se invierta mucho más en medicalización y tecnología para obesidad que en la prevención y promoción de salud[xv].  La obesidad, como ya se ha comentado, no supone simplemente un problema de físico y de movilidad con sus consecuente repercusión psicológica y social, sino que se relaciona directamente con otros muchos factores de riesgo cardiovasculares que finalmente llevan a la muerte, unas muertes prevenibles y evitables  que, cada vez con más frecuencia, afecta a los sectores más desfavorecidos de la población[xvi].

Por todo ello, la lucha contra la obesidad no debe, o no debería, separarse del debate político y social sobre el sistema capitalista y la producción de desigualdad social. Las políticas aplicadas para frenarlas deben tener un enfoque no solo individual basado en estilos de vida ya que sería reduccionista (y es por desgracia lo que más se observa en la actualidad), sino ser radical, es decir, ir a la raíz del problema, aplicando un enfoque poblacional de salud pública, ecológico y social basado en la equidad y la justicia social (productiva y distributiva). 

 M.J.C.  2 de abril de 2013

Mundo rural tradicional, Permacultura, Buen Vivir y Capitalismo

Daniel Boyano Sotillo
Riobamba, 25 de marzo de 2013
"Quien solo se alimenta del pasado y  sueña con el futuro sufre de  insomnio y hambre"





Ante el fracaso en la construcción de sociedades en la modernidad, los pueblos originarios tienen un mensaje hoy para la sobrevivencia del mundo. Cuando hablamos del Sumaj Kawsay, del Sumaj Qmaña, o del Buen Vivir, no estamos hablando para nosotros y nosotras. Ese es el mensaje de las culturas originarias andinas, que puede resolver crisis desde nuestras filosofías y que tanto se parece a la sociedad convivencial del mundo rural tradicional. Los pueblos originarios tienen la creencia que no solo es posible trasladar este conocimiento antiquísimo heredado de las primeras personas pobladoras del mundo, sino que es una tarea para este mundo contemporáneo de crisis de todo tipo. 
Consideró que así como los conquistadores (Romanos sobre la cultura Celta, Europeos sobre las culturas originarias de América, Ingleses sobre la cultura aborigen de Oceanía...) llegaron a  mostrar lo que consideraban el mundo moderno y a decirles a los nativos el estado de atraso en que supuestamente estaban. Ahora los pueblos originarios deben mostrarles sus saberes a esas regiones estimadas desarrolladas economicamente.  Tanto los pueblos originarios como el mundo rural tradicional pueden enseñar su filosofía como una nueva manera de construir una sociedad, a partir del restablecimiento del equilibrio con la Tierra. 
Respecto a cómo se ha traducido el concepto del Vivir Bien en Bolivia en las políticas públicas nacionales, o Buen Vivir en Ecuador, señaló que se trabaja en la construcción de una sociedad a partir de los conocimientos y saberes de los pueblos ancestrales para combinarlos con la modernidad. 
"Esa será nuestra forma de medir nuestros avances", aseveró, y apuntó que el Sumaj kawsay o el Sumak Qmaña no es un objetivo, sino una consecuencia de lo que es posible, sobre la base de una relación de igual a igual con la naturaleza. En el mundo occidental han surgido teorías por pequeños colectivos alternativos que siguen una filosofía similar como el decrecimiento, la vuelta al campo, la permacultura, o la biomímesis también conocida como biomimética o biomimetismo, que es la ciencia que estudia a la naturaleza como fuente de inspiración imitándola. Tampoco nos podemos olvidar de los grupos libertarios que en los últimos siglos han intentado implementar proyectos de vida autogestionados o las tierras comunales gestionadas por Concejos Abiertos que existen en Europa desde que en ellas habita el ser humano.

Estas afirmaciones se hacen en un contexto en el que el actual sistema capitalista no es sustentable ni ecológica, ni moral, ni social, ni cultural, ni económicamente. De este modo es complicado, pero posible a pequeña escala y con vistas de expansión mediante relaciones solidarias de cooperación,  que funcionen instrumentos o modos de entender la vida tan útiles como la Permacultura, que busca recuperar estos saberes ancestrales en todas las partes del mundo para vivir en simbiosis con la Tierra. Y digo que este sistema capitalista no es sostenible ecológicamente, porque la base de recursos naturales que lo sostiene posee límites, conocidos como el del petróleo (no renovable), además de los efectos de su utilización en forma de energía (efecto invernadero), y en el caso de los renovables, no se respetan sus ciclos de reposición. No es sostenible socialmente, porque con el objeto de  maximizar ganancias, lo hace a través de disminuir costos pagando salarios de indignos, con distribución desigual de la riqueza y creando pobreza en la mayoría de las poblaciones, generando amplias brechas entre las diferentes clases sociales. No es sostenible culturalmente, porque busca la uniformización de las diferentes culturas y pueblos del mundo, mediante la creación de necesidades, imposición de conductas, patrones de consumo, modas y transculturización, a través de los medios de comunicación masivos. Y por último no es sostenible económicamente, porque como ya dije, está basado en la explotación de recursos naturales finitos, y es sabido que si se acaba con el capital natural (recursos naturales), sea por su agotamiento, degradación o contaminación, eventualmente se quedará sin recursos para continuar el proceso de producción, además de los residuos que se generan. Un análisis incluso superficial entre ecología y capitalismo identifica una contradicción básica. Donde impera la práctica capitalista se envía al exilio o al limbo la preocupación ecológica. Ecología y convivencia social se niegan frontalmente con el capitalismo. No hay acuerdo posible. Si, a pesar de ello, la lógica del capital asume el discurso ecológico... o es para obtener lucro, o para espiritualizarlo y así vaciarlo, o simplemente para imposibilitarlo y, por tanto, para destruirlo. El capitalismo no sólo quiere dominar la naturaleza, sino extirpar todo de ella, saquearla. El sistema capitalista necesita crecer para sobrevivir, no tiene límites, pero se basa en unos recursos naturales, yo prefiero llamarlo patrimonio natural, finito, por lo que no tiene sentido en si mismo. 
La crisis múltiple que vive la humanidad, y que se ha acentuado en los últimos 30 años, (desertificación, pérdida de la biodiversidad y derechos sociales, recalentamiento global, rompimiento de la capa de ozono, extinciones masivas y aceleradas, hambrunas, y cambio climático) no puede entenderse como fenómenos neutros, no pueden ni deben ser estudiados, de acuerdo a la metodología positivista clásica, como hechos aislados del modelo de organización político económico y social que ha dominado a la mayor parte del mundo en los últimos 300 años, esto es, el capitalismo.
El capitalismo debe ser entendido no como un simple sistema de propiedad y producción sino como un sistema de organización económica y social, como un sistema de relaciones entre los seres humanos y entre estos y el medio natural no antropizado. La cultura de la dominación, de la apropiación privada y de la explotación, paradigmas del capitalismo, se ha extendido no sólo a las relaciones de producción entre las personas, sino también a la naturaleza. En el capitalismo la naturaleza es transformada de una entidad ecológica con complejas relaciones holísticas a una entidad económica con relaciones mercantiles de producción. Los derechos de propiedad y las relaciones de producción capitalistas condicionan explícitamente las formas y manejos de los ecosistemas ubicados en cada país o región sometidos a las leyes del mismo.
La racionalidad económica capitalista se caracteriza por el desajuste entre las formas y los ritmos de extracción, explotación y transformación de los recursos naturales por parte del sistema y las condiciones necesarias para la conservación y regeneración de los ecosistemas intervenidos.
Además, la actual multi crisis es parte de un entramado de acciones cuyos resultados se pueden proyectar al pasado y constatar su repetición en las crisis cíclicas ya experimentadas (crisis de los 30, 70 o 90), debido a operaciones de sobreproducción y maximización de ganancias, rentabilidad máxima, que estalla por el descontrol y especulación, por parte de los gobiernos y de los actores económicos privados, desajustes promovidos por los mismos agentes políticos a sueldo o colocados en puestos claves del gobierno por los mismos agentes económicos privados. Todo lo anterior debido a un afán de lucro desmedido, en el que nunca es suficiente la concentración de riquezas, tanto a nivel de países como de individuos que poseen los medios para someter países, poblaciones y voluntades, sea de forma encubierta con gobiernos no electos que deciden por nosotras y nosotros (FMI, BM, OMC, OTAN, USAID, ONGs, Plan Colombia, Plan Puebla Panamá) o de forma descarada, como las invasiones militares con patente de corso (casos Sahara Occidental, Palestina, Irak, Afganistán, Golpe de Estado en Honduras y Paraguay), lo que les garantiza amplias opciones de dominio y poder. Esto justifica actos de desobediencia civil ya que las personas causantes de la crisis no están siendo responsabilizados y no sufren mientras que pueblo si con todas las medidas de recortes sociales. Por todo ello se puede afirmar que el sistema capitalista neoliberal es como la cebolla, contra más capas quitas y lo descubres, más lloras.
A escala local se puede y debe de luchar contra las fuerzas externas antes explicadas, de ahí la dificultad de aplicación de proyectos autogestionados permaculturales que van en contra del sistema.  Al ser lo local la escala más propicia para que la ciudadanía conozca y exija sus derechos, los cambios que se presenten en la calidad de su gestión incidirán directamente en la evaluación general que tengan los ciudadanos y ciudadanas de la administración, servicios públicos, y sostenibilidad de la gestión en general, ambiental, social, cultural y económica. Como elementos claves, para lo anterior, considero que la Educación y a la Participación Ciudadana, son las bases en un proyecto comunitario permacultural donde la democracia directa participativa, la asamblea  y el equilibrio con la naturaleza serían sus ejes principales, combinando, en suma, los principios de autonomía e igualdad. Algunos de los objetivos que deberían existir en estos espacios de autonomía son: acabar con la división del trabajo; recuperar sabidurías en proceso de desaparición; restaurar la conciencia del trabajo autónomo sin jerarquías y resucitar la dimensión colectiva y de apoyo mutuo; zanjar la histeria de la competitividad; frenar el consumo incontrolado; y repartir el trabajo y revalorizar el trabajo doméstico
Es hora de ser protagonistas de nuestra propia película, que es nuestra vida, y de que los ríos de la vida se unan para hacer un solo cauce más potente ya que cuando se juntan dos ríos se hace más fuerte la corriente.

Lo que está en juego, más que la supervivencia de la especie humana, es su vocación y derecho a un mundo hermoso y libre, capaz de dimensionar una vida de relaciones fundadas en el más ser y no en el más tener, y en una lucha competitiva estéril y deshumanizante, que sobrevive a la sombra de un posible holocausto nuclear, con la permanente neurosis de un ambiente degradado, hostil y contaminado, con crisis económicas que proyectan hacia el futuro imágenes de pesadilla, un ser humano dislocado en sus fibras más profundas, mutilado de su entorno, enemigo de sí mismo y de toda otra forma de vida. La Permacultura  busca, además de cubrir necesidades básicas en armonía con la naturaleza, una disminución de las horas de trabajo para aprovechar el tiempo libre en el crecimiento espiritual, el estudio, la inventiva, la creatividad, el ocio, el fomento de las relaciones familiares y comunitarias, la solidaridad. Si abandonamos la producción de bienes suntuarios o innecesarios, o de los que la publicidad se esfuerza por crearles su aparente “necesidad”, además de no caer en la trampa del endeudamiento (préstamos bancarios, tarjetas de crédito) podemos dejar la carrera de trabajo, consumismo, deuda, estrés, trabajo, consumismo, deuda, estrés.
Pensamos también que los proyectos permaculturales tienen un ámbito, que pensado desde lo local puede tener repercusiones en lo global, aplicando todos los principios, se propone entonces un ámbito de acción a partir de la gestión comunitario-municipal sostenible, escala geográfica que permite a los actores, gobierno y ciudadanos, interrelacionarse de forma más efectiva y generar sus propias soluciones y correctivos para llegar a un Vivir mejor o Buen vivir. 
Como decía Antonio Machado "las sociedades cambian cuando cambian sus dioses", en este caso el capitalismo como divinidad está cerca de su final, y es que el dinero brilla (para lo bueno y para lo malo) tanto que deslumbra y no nos deja ver el final del túnel. Pero una esperanza nos acompaña: en su historia, la Tierra pasó por cerca de 15 grandes exterminios o crisis. Siempre salió con más energía y biodiversidad. Ahora no será diferente. Superaremos la enfermedad del capitalismo que el ocaso no es el fin de la historia, solo del sistema capitalista neoliberal que nos llevo a esta crisis múltiple

"Cuando reflexionemos sobre nuestro siglo XXI, no nos parecerá lo más grave las fechorías de los malvados, sino el escandaloso silencio de las buenas personas. No hay que olvidarse que solo a los peces muertos se los lleva la corriente".

Pawkar Raymi en Doña Loma (Año nuevo Andino)


Este 21 de marzo de 2013 El Huerto del Pozo celebró la fiesta del Pawkar Raymi en Cerro Loma bajo la mirada del Taita Chimborazo y la Mama Tunguarahua. Esta fecha en el calendario andino es la época del florecimiento y la maduración de la tierra; es el Año Nuevo indígena que comienza con la ceremonia del "Mushuc Nina"- fuego nuevo “día del sol recto”, ya que a las 12 de mediodía en la línea ecuatorial los objetos y personas no emiten sombra, y coincide con el equinoccio de primavera.

DETRÁS DE TODO GRAN HOMBRE,...


Vivimos en una sociedad que tiene una visión androcéntrica1 del mundo, la cual predomina en la mayoría de culturas de todo el planeta tierra, y viene siendo construida por lxs humanxs desde hace muuuchos años, antes que nacieran nuestras abuelas y abuelos. Esta visión se construye a partir de un sistema llamado patriarcado, palabra que por su origen griego significa “padre al mando” y tiene una sola base: la dominación y la opresión y, por tanto, la injusticia.

El tipo de relaciones interpersonales que construimos dentro de este sistema, puede representarse con el cuento de la caperucita roja y el lobo: las mujeres y otros grupos sociales somos lxs caperucitas rojas y la mayoría de hombres (aunque también algunas mujeres) son los lobos feroces. Nuestras formas de interacción y comunicación están cargadas de discriminación, subordinación y desvalorización, en otras palabras, están cargadas de sexismo.

Desde la visión androcéntrica-patriarcal se cree que las mujeres son inferiores, débiles y tontas y están sujetas al hombre (y a servicio de él), que es superior, fuerte e inteligente. Por tanto, es el hombre quien puede y debe protegerlas y enseñarles, aunque sea a palos; como si fuéramos unas criaturas salvajes para amaestrar.

Este parásito mortal, lamentablemente, ha infectado a casi todos los rincones del planeta (incluyo a mi pueblo). Y parece perpetrarse a diario en las nuevas generaciones. Se ha vuelto tan normal esta injusticia que hombres y mujeres seguimos aceptando, reproduciendo y, en consecuencia, preservando sin cuestionar la idea de que el destino de la mujer es casarse, parir, cuidar de sus hijxs, de su esposo y de su casa. Este es el modelo que históricamente se ha metido en el inconsciente colectivo3 a través de varias vías como: la religión, la política, la cultura, la escuela, algunos juegos “infantiles”, el lenguaje, entre otros. Y el mensaje que taladra nuestro inconsciente es: “o sos una santa o sos una puta”.

En la época colonial, los únicos espacios de formación para mujeres eran centros donde se les preparaba para el matrimonio o para ser monjas: clases de religión (para variar), de cocina y de bordado.

En la dictadura de Ubico se reglamentó la prohibición del ejercicio de la profesión a las mujeres  bajo el decreto No. 2756 del 11 de mayo de 1,942. Derrocado Ubico, la lucha femenina no terminaba: fue la lucha revolucionaria de guatemaltecas, que tuvieron la necesidad de aclarar: “Estamos en pleno uso de la razón.” El voto femenino suponía para otros un arma de doble filo. Gracias a esa lucha, en 1946 Guatemala se convierte en el noveno país de América Latina en conceder el voto a las mujeres (el primero fue Ecuador en 1,929). Ya eran ciudadanas, pero sólo las que podían leer!!!

Por razones como estas, la participación social de la mayoría de mujeres ha permanecido históricamente en el espacio doméstico. Hasta nuestros días, casi todos los espacios de participación están atravesados por este sistema que desprecia todo lo que se considera femenino. Y aunque han habido muchos logros, estos no han sido en igualdad de condiciones. La educación, por ejemplo, sigue siendo sexista a consecuencia de este sistema de opresión de que venimos hablando.

Recuerdo en la secundaria (de 1o. a 3o. básico), a una hora determinada nos dividíamos las chicas de los chicos: nosotras a recibir la clase de “Educación para el Hogar” (donde nos enseñaban a cocinar, bordar y cosas por el estilo) y los chicos a recibir la clase de “Artes Industriales” (donde les enseñaban un poco de carpintería, dibujo y artesanía).

Para curar este histórico estado febril que ha producido este maldito parásito, se vuelve una necesidad urgente el transformar, desde nuestra cotidianidad, las relaciones de poder, exigiendo igualdad, respeto y justicia; el lograr la independencia económica y el conocer nuestros derechos como mujeres.

PD.: Detrás de todo gran hombre, hay una mujer enferma, deprimida y suicida.

Nohelia Flores Escobar


1. 1    Androcentrismo: visión del mundo que invisibiliza a las  mujeres y niega las aportaciones realizadas por ellas. El hombre es el centro del universo.

2. 2   Inconsciente colectivo: fenómeno psíquico que influye en nuestra conducta sin tener plena conciencia de ello.

Cuanta ignorancia hay en la historia



marzo 11, 2013
Al pasear por el mundo e intentar conocer un poco su diversidad y complejidad, cada vez siento más necesaria la urgencia de re-escribir la Historia. Esa Historia que han escrito los vencedores, esa Historia que llaman universal, esa Historia que aparece en los manuales y enciclopedias, esa Historia que nos enseñan en las escuelas y universidades de la educación formal, esa Historia que moldea una realidad a medias en función de los intereses occidentales, esa Historia escrita por el hombre blanco, esa Historia cargada de etnocentrismo y superioridad, esa Historia que se refleja en el actual presente de desigualdad y sinrazón materialista. En definitiva, esa Historia excluyente, patriarcal y racista, injusta e incompleta.
La misma Historia que reduce las culturas originarias a lo anecdótico y folclórico, aquella que sólo se escribe a partir del contacto con los blancos y que se limita a describir el mundo desde una perspectiva euro-cristiana. Donde no hay espacio para la historia africana, la del continente negro, el primero poblado, el más olvidado y explotado. Donde sólo se vislumbra algo de la fértil historia asiática y donde la historia de Latinoamérica empieza en los incas al sur y los aztecas al norte. Donde la cultura maya, que aun sigue resistiendo tras más de quinientos años, es reducida a simples predicciones astrológicas y tergiversada, en la actualidad, hacia futuros cinematográficos apocalípticos que pervierten el significado del baktún (cambio de era). La misma Historia que menosprecia al mundo árabe, al que trata de criminalizar continuamente y al que se simplifica de manera cruel e intencionada.
Centrándome en la caso latinoamericano, durante el recorrido superficial que disfruté hace ya algunos meses y que me llevó desde México a Brasil, he descubierto que en esas tierras, antes de la llegada de los Cortés y los Pizarros, antes del saqueo del mundo azteca e inca, existieron civilizaciones anteriores a éstas, como puedan ser los Mochicas, los Chimús y los Pocras en zona andina, o la Teotihuacana en lo que ahora se conoce como México. Culturas que no aparecen en los libros de Historia, que no se estudian en las escuelas y que en sus propios países, en la actualidad, siguen siendo auténticas desconocidas, excepto para ciertas minorías. Pues sólo importa narrar la historia a partir del contacto con la civilización que todo lo domina desde hace más de dos milenios y que aquí llegó hace más de quinientos años, de la mano de unos pestilentes saqueadores, armados con pólvora y, lo que es peor, con una maldita biblia. Nada se sabe, nada se cuenta, nada se explica sobre las visitas realizadas anteriormente por las poblaciones polinesias, maorís, en la costa pacífica o por los vikingos en la atlántica. Colón descubrió América, Cortés y Pizarro la exploraron y evangelizaron, con ello tenemos que comulgar, cual ruedas de molino, pues se trata de ciencia occidental, de Historia con mayúscula.
Xabi Lombardero Sociólogo y cooperante ha trabajado en ongd’s en Guinea Bissau, Honduras y Nicaragua.