Permacultura, ecoloxía, movimientos sociales, contrainformación, dreitos del home, cultura y muito más visto desde un pequeiñu güertu de Senabria sobre os llizaces del mundu rural, indixenista, llibertariu y ancestral
Permacultura, ecologìa, movimientos sociales, contrainformaciòn, derechos humanos, cultura y mucho màs visto desde un pequeño huerto de Sanabria sobre las bases del mundo rural, indigenista, libertario y ancestral
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Farrampois da Teixeira de Seabra / Farrampois de La Tejera de Sanabria
Daniel Boyano Sotillo
CRIOSANABRIA
El nombre de esta mascarada de A Teixeira/La Tejera, en Alta Sanabria, proviene de los farrapos con los que estaban realizados, tanto la máscara que tapaba la cara como el resto del traje.
Se usaban trapos viejos combinados con telas de colores y se iba por todo el pueblo rompiendo el silencio del invierno con algunos chocallos que, que llevaban colgados del pecho o en las manos, y latas que se golpeaban con un palo. En ocasiones se llenaban las latas con piedras para que hicieran más ruidos, e incluso se golpeaban azadas y guadañas, que los Farrampois llevaban en sus manos, para producir sonidos agudos.
Los trajes de trapos viejos viejos eran vestidos por los mozos durante los días de "entrudio", es decir, el domingo, lunes y martes de carnaval. El entrudio ya se abría en la víspera el sábado ya que durante la tarde noche comenzaban a aperecer los primeros Farrampois. El final de la fiesta solía hacerse el miércoles con la quema del carnaval en una hoguera.
Os Farrampois iban acompañados de gaitas, tambores, panderetas e incluso algún bombo y acordeon.
También en A Teixeira se realizaba otra fiesta comunitaria de gran relevancia en los primeras días del año y centro del invierno que era la Festa de Reis, con el Rei Vieyo, montado a caballo y vestido con farrapos viejos y la cara tizanada, y el Rei Nuevo, montado a caballo y vestido con las mejores telas.
Ambas fiestas contaban con sus canciones y rituales propios.
Llionés. De Senabria a El Rebollal
El documental persigue difundir el valor patrimonial, cultural y etnográfico del leonés, siguiendo la línea argumental de su predecesor “Llionés, la Llingua Llionesa”.
Una producción de Radio Televisión Castilla y León realizada por RICI Comunicación & Promoción que muestra de modo ameno y veraz la lengua leonesa en las comarcas de Zamora y Salamanca, donde se conservan diferentes variantes. Aquí puedes ver un avance. (http://www.rtvcyl.es/video/788eccd26d4a245fc605/BUNP/Lliones)
Lingüistas, historiadores, escritores y hablantes exponen con rigor y cercanía los diferentes aspectos del senabrés (llionés), desde su historia a los dialectos, la tradición oral o la literatura. El trabajo supone la continuación de "Llionés, llingua llionesa", emitido la pasada temporada.
Jallikattu, encierros de toros en la India
Antes del amanecer, todavía a oscuras, en muchas localidades del sur de la India desbordan de entusiasmo y llega gente para el Jallikattu, la versión local de una corrida de toros.
Se trata de un ritual religioso que había sido prohibido en en el sur de la India hace dos años, cuando la Corte Suprema de la India dijo que se trataba de una actividad cruel. Jallikattu volvió al estado de Tamil Nadu en enero, después de que miles de personas protestaron por semanas y obligaron al gobierno a aprobar una legislación que exime a las corridas de la ley sobre la crueldad animal.
Fue así que volvió la algarabía los pueblos del sur de la India, una de las zonas donde la tradición está más arraigada.
Los espectadores empezaron a llegar a las principales plazas de toros. Primero los toros de los templos locales son venerados y decorados con flores. Los animales avanzan entre la multitud y nadie puede tocar.
Al cierre de la jornada se sueltan cientos de toros ante el delirio de la gente, que trata de aferrarse a la joroba del aterrado animal y mantenerse unos 100 o 200 metros.
Uno a uno los toros pasan de un redil a un corredor y luego a la plaza, que está colmada. El toro embiste contra el público en medio de un gran griterío y del relato que se escucha por altoparlantes.
Hay corridas ordenadas y otras más caóticas, como cuando un toro volvió al corral, sorprendiendo al personal, que tuvo que subirse a un cerco.
Algunos toros corren rápido, otros intentan embestir al personal. Aumenta la adrenalina.
Si los amansadores pueden controlar al animal en medio de su enojo y su miedo, ganan. Si el toro no puede ser amansado, el premio, que incluye desde cacerolas hasta pantallas de televisor planas e incluso automóviles pequeños, va para el propietario del animal.
Estos toros reciben una dieta especial y no tienen que trabajar la tierra.
Entrenadores como Santosh consideran los toros que preparan como animales especiales, parte de un ritual sagrado de la cultura tamil y de una ceremonia religiosa durante el festival de la cosecha de invierno, o “Pongal”.
Defensores de los derechos de los animales pidieron a los tribunales que prohibiesen la actividad . Los lugareños sostienen que esas denuncias son exageradas y que los toros del Jallikattu tienen mejor vida que los usados en las cosechas.
Cuando un toro muy querido muere, se lo llora y se le hace un funeral. Un toro del templo es enterrado dentro del terreno del templo.
CON ESTE TEXTO QUEDA ABIERTO EL DEBATE SOBRE MALTRATO ANIMAL
Texto adaptado de Animal Político sobre experiencia personal
Se trata de un ritual religioso que había sido prohibido en en el sur de la India hace dos años, cuando la Corte Suprema de la India dijo que se trataba de una actividad cruel. Jallikattu volvió al estado de Tamil Nadu en enero, después de que miles de personas protestaron por semanas y obligaron al gobierno a aprobar una legislación que exime a las corridas de la ley sobre la crueldad animal.
Fue así que volvió la algarabía los pueblos del sur de la India, una de las zonas donde la tradición está más arraigada.
Los espectadores empezaron a llegar a las principales plazas de toros. Primero los toros de los templos locales son venerados y decorados con flores. Los animales avanzan entre la multitud y nadie puede tocar.
Al cierre de la jornada se sueltan cientos de toros ante el delirio de la gente, que trata de aferrarse a la joroba del aterrado animal y mantenerse unos 100 o 200 metros.
Uno a uno los toros pasan de un redil a un corredor y luego a la plaza, que está colmada. El toro embiste contra el público en medio de un gran griterío y del relato que se escucha por altoparlantes.
Hay corridas ordenadas y otras más caóticas, como cuando un toro volvió al corral, sorprendiendo al personal, que tuvo que subirse a un cerco.
Algunos toros corren rápido, otros intentan embestir al personal. Aumenta la adrenalina.
Si los amansadores pueden controlar al animal en medio de su enojo y su miedo, ganan. Si el toro no puede ser amansado, el premio, que incluye desde cacerolas hasta pantallas de televisor planas e incluso automóviles pequeños, va para el propietario del animal.
Estos toros reciben una dieta especial y no tienen que trabajar la tierra.
Entrenadores como Santosh consideran los toros que preparan como animales especiales, parte de un ritual sagrado de la cultura tamil y de una ceremonia religiosa durante el festival de la cosecha de invierno, o “Pongal”.
Defensores de los derechos de los animales pidieron a los tribunales que prohibiesen la actividad . Los lugareños sostienen que esas denuncias son exageradas y que los toros del Jallikattu tienen mejor vida que los usados en las cosechas.
Cuando un toro muy querido muere, se lo llora y se le hace un funeral. Un toro del templo es enterrado dentro del terreno del templo.
CON ESTE TEXTO QUEDA ABIERTO EL DEBATE SOBRE MALTRATO ANIMAL
Texto adaptado de Animal Político sobre experiencia personal
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Paseando con Marcos Rodríguez Pantoja, el hijo de los lobos
"Si nuestras piernas ocupan más de la mitad de nuestro cuerpo quiere decir que estamos diseñados anatómicamente para caminar" Daniel Boyano Sotillo
Caminar es en sí mismo el acto voluntario más parecido a los ritmos involuntarios del cuerpo, a la respiración y al latido del corazón, y más si se hace en compañía del hijo de los lobos, Marcos Rodríguez Pantoja ya que el conforma el ideal de vida que consiste en conjugar la excelencia con la humildad y discreción.
Caminar y escalar supone la máxima adaptación a las rugosidades de la superficie del planeta, del terreno. Con agilidad y con ciertas astucias o técnicas, consigues adaptarte al máximo a la Tierra. Es la adaptación más completa que puede haber, pues estás en consonancia con lo que solicita el terreno, con lo que pide el paisaje.
El caminar supone recorrer el paisaje, primero tenerlo delante, atravesarlo, y después tenerlo detrás. Caminar no es más que una adaptación activa. Fíjate en la cordialidad que se presenta al pasear al lado de un roble. Lo miras y lo admiras. Si estamos por otras historias, el roble puede significar un estorbo, un impedimento, o simplemente, ser inexistente para nosotros.
Caminar es la primera cosa que un niño quiere hacer y la última que una persona mayor desea renunciar. Caminar es el ejercicio que no necesita tener gimnasio. Es la prescripción sin medicina, el control de peso sin dieta, y el cosmético que no puede encontrarse en una farmacia. Es el tranquilizante sin pastillas, la terapia sin un psicoanalista, y el ocio que no cuesta un céntimo. Y además, no contamina, consume pocos recursos naturales y es altamente eficiente. Caminar es conveniente, no necesita equipamiento especial, es auto-regulable e intrínsecamente seguro. Caminar es tan natural como respirar.
La filosofía del caminar tiene orígenes lejanos. Hunde sus raíces hasta la Biblia misma, según relata el académico británico Merlin Coverley en su obra El arte de deambular. Jesús y Mahoma fueron también grandes caminantes. Pero las virtudes de andar no se reducen a textos religiosos y leyendas. Sócrates, en el siglo V a.C., fue un “filósofo caminante”. Ya entonces sabían que los pensamientos brotan más fácilmente al deambular. Aristóteles y sus seguidores, los peripatéticos, también paseaban para despertar su intelecto.
La lista de filósofos que asociaron sus pies a sus pensamientos es inacabable. Lo hizo Hobbes, Kant, Rousseau, De Quency… y también Kierkegaard. En 1847 el existencialista danés escribió una carta a Henrietta Lund en la que decía:
“Lo más importante es que no pierdas tu deseo de caminar. Todos los días me llevo caminando hacia un estado de bienestar y del mismo modo, caminando, me alejo de la enfermedad. He andado hasta mis mejores pensamientos y jamás he encontrado un pensamiento tan pesado que el caminar no pudiera ahuyentar”.
Nietzsche decía que permanecer sentado, sin moverse, era un pecado contra el Espíritu Santo y que los pensamientos más valiosos surgían al caminar. Las ideas que escribió en Así habló Zaratustra proceden de largas horas deambulando por las colinas italianas de Rapallo, según Coverley. El filósofo escribió en La gaya ciencia (1882): ‘No escribo solo con la mano. El pie siempre quiere escribir también’ y, seis años más tarde, en una carta a Georg Brandes, redactó: ‘Profundo estado de inspiración. Todo concebido en el camino, durante largas marchas. Extrema elasticidad y plenitud corporal’.
El hábito de caminar a solas en la naturaleza para escapar del ruido ha sido vanagloriado por muchos filósofos. No solo por Nietzsche. También lo hicieron Rousseau o Thoreau. El estadounidense llegó incluso a huir de la civilización y se refugió, durante dos años, en una cabaña literaria. Allí escribió Walden y desde allí salía cada día, durante cuatro horas, a caminar por el bosque
¿Por qué el Lago de Sanabria no fue represado?
Daniel Boyano Sotillo
Colectivo El Huerto del Pozo y Asociación para el estudio de la montaña CRYOSANABRIA
20 de diciembre de 2015
Como sabréis, desde la segunda década del siglo pasado y en especial en la década de los cincuenta, continuando con las políticas energéticas e hidráulicas del gobierno centralista y autoritario de España, hubo en Sanabria un plan de represar el Lago de Sanabria que se ejecutaría en los sesenta, convirtiéndose de esta manera en un embalse más, con una producción de energía más que dudosa y un impacto social y ambiental irrecuperable.
En este contexto la sociedad hispano-portuguesa Saltos del Duero, S. A., de gran prestigio ya que venía de construir el macro embalse de Ricobayo sobre el río Esla entra en escena. Se da la circunstancia que su fundador y lider, José Orbegozo, había fallecido pocos años antes tras una grave depresión, al parecer provocada por la muerte de nueve operarios en las obras del mencionado embalse. El proyecto de la sociedad, firmado por el ingeniero Pedro Martínez Artola, preveía cinco saltos, denominados Trefacio (Lago de Sanabria), Puebla de Sanabria, Sandín, Anta de Tera y Puente de Tera.
El primero de los embalses, Trefacio, afectaba directamente al Lago de Sanabria, en cuyo desagüe al río Tera construían un muro de escollera de 18 metros de altura que produciría una elevación del nivel de 16 metros. Se incluía también una galería de presión de 3.470, 66 metros y una tubería de presión de 234 metros que salvaba un desnivel de 39,50 metros. La central se ubicaba en el río Trefacio con conductos de aliviaderos, a través de desviaciones, a ríos de la zona como el Forcadura.
Este megaproyecto estaba totalmente planificado pero ¿por qué no se llevo a cabo? Más aún en una época en la que la destrucción del patrimonio, natural y cultural, y la desaparición de los pueblos parecía un “avance hacia la modernidad” ya que las ciudades necesitaban gente para “producir”. Asimismo, el proyecto estaba más que justificado enmarcándolo dentro de las políticas desarrollistas franquistas basadas en la construcción de saltos hidroeléctricos “en cualquier lugar y cueste lo que cueste”; esto explicaría lo ocurrido en Vega de Tera años después. Y es que según una hipótesis personal, la respuesta a la pregunta planteada anteriormente la podemos encontrar en la Catástrofe de Vega de Tera que inundó el pueblo de Ribadelago en 1959. Ante tal desastre en el entrono del Lago de Sanabria, ejecutar el plan de represar el Lago de Sanabria en los años sesenta, y volver a inundar a Ribadelago por segunda vez, y en esta ocasión para siempre, resultaba inhumano, hasta para un régimen de las características del franquista.
De esta manera el plan de embalsar el Lago de Sanabria se paralizó y el régimen franquista pudo realizar de forma pública un lavado de imagen y “compensar” las muertes y daños (en su mayor parte las personas de Ribadelago nunca fueron indemnizadas) causados por la rotura de Vega de Tera. Esta noticia fue reflejada en los medios de la época como un acto de generosidad del régimen, al no inundar el caudillo, por segunda vez, Ribadelago. Del mismo modo se construyó un poblado conocido como Ribadelago de Franco realizando un “corta y pega” de un plan urbanístico del Plan Badajoz y colocándolo en una umbría próxima al Lago, donde las condiciones climáticas poco tienen que ver con la provincia extremeña, pero al fin y al cabo de cara a la galería la jugada le había salido maestra para el dictador. Por un lado se le “perdona” a la población local la inundación de sus viviendas, y por otro se le construye otras viviendas, que aunque de calidad mediocre fueron pintadas de un blanco envidiable por otros pueblos vecinos, y así olvidada y tapada la catástrofe de Ribadelago causada por la nefasta construcción de Vega de Tera.
*Para complementar esta hipótesis no quisiera dejar de mencionar, que de forma heroica, durante la década de los cincuenta ya hubo manifestaciones en contra del embalse del Lago de Sanabria, liderados por paisanas y paisanos locales y de comarcas vecinas.
*Y para finalizar, y observando la catástrofe de 1959 con enfoque de Gestión de Riesgos, podemos afirmar, sin riesgo a confundirnos, que el Lago de Sanabria actuó de amortiguador de la gran riada que bajó por el Cañón del Tera desde Vega de Tera. Si no hubiera existido este "amortiguador hidraúlico gigante" los pueblos situados aguas abajo y en las orillas del Tera, hubieran sido arrasados del mismo modo que Ribadelago Viejo. Las poblaciones de Galende, El Mercao o el barrio de San Francisco de Puebla de Sanabria, tienen que estar eternamente agradecidos al Lago de Sanabria por este efecto de freno natural al aumento de caudal extremo.
Manifestación en defensa del Lago en la década de los cincuenta y en contra de la presa.
Colectivo El Huerto del Pozo y Asociación para el estudio de la montaña CRYOSANABRIA
20 de diciembre de 2015
Como sabréis, desde la segunda década del siglo pasado y en especial en la década de los cincuenta, continuando con las políticas energéticas e hidráulicas del gobierno centralista y autoritario de España, hubo en Sanabria un plan de represar el Lago de Sanabria que se ejecutaría en los sesenta, convirtiéndose de esta manera en un embalse más, con una producción de energía más que dudosa y un impacto social y ambiental irrecuperable.
Uno de los mapas del anteproyecto de la presa del Lago de Sanabria.
En este contexto la sociedad hispano-portuguesa Saltos del Duero, S. A., de gran prestigio ya que venía de construir el macro embalse de Ricobayo sobre el río Esla entra en escena. Se da la circunstancia que su fundador y lider, José Orbegozo, había fallecido pocos años antes tras una grave depresión, al parecer provocada por la muerte de nueve operarios en las obras del mencionado embalse. El proyecto de la sociedad, firmado por el ingeniero Pedro Martínez Artola, preveía cinco saltos, denominados Trefacio (Lago de Sanabria), Puebla de Sanabria, Sandín, Anta de Tera y Puente de Tera.
El primero de los embalses, Trefacio, afectaba directamente al Lago de Sanabria, en cuyo desagüe al río Tera construían un muro de escollera de 18 metros de altura que produciría una elevación del nivel de 16 metros. Se incluía también una galería de presión de 3.470, 66 metros y una tubería de presión de 234 metros que salvaba un desnivel de 39,50 metros. La central se ubicaba en el río Trefacio con conductos de aliviaderos, a través de desviaciones, a ríos de la zona como el Forcadura.
Desagüe del río Tera en su salida del Lago de Sanabria donde se hubiera emplazado la pared de la represa.
Este megaproyecto estaba totalmente planificado pero ¿por qué no se llevo a cabo? Más aún en una época en la que la destrucción del patrimonio, natural y cultural, y la desaparición de los pueblos parecía un “avance hacia la modernidad” ya que las ciudades necesitaban gente para “producir”. Asimismo, el proyecto estaba más que justificado enmarcándolo dentro de las políticas desarrollistas franquistas basadas en la construcción de saltos hidroeléctricos “en cualquier lugar y cueste lo que cueste”; esto explicaría lo ocurrido en Vega de Tera años después. Y es que según una hipótesis personal, la respuesta a la pregunta planteada anteriormente la podemos encontrar en la Catástrofe de Vega de Tera que inundó el pueblo de Ribadelago en 1959. Ante tal desastre en el entrono del Lago de Sanabria, ejecutar el plan de represar el Lago de Sanabria en los años sesenta, y volver a inundar a Ribadelago por segunda vez, y en esta ocasión para siempre, resultaba inhumano, hasta para un régimen de las características del franquista.
Estado actual de la presa e Vega de Tera en ruinas. Fotografías desde distinto ángulo.
De esta manera el plan de embalsar el Lago de Sanabria se paralizó y el régimen franquista pudo realizar de forma pública un lavado de imagen y “compensar” las muertes y daños (en su mayor parte las personas de Ribadelago nunca fueron indemnizadas) causados por la rotura de Vega de Tera. Esta noticia fue reflejada en los medios de la época como un acto de generosidad del régimen, al no inundar el caudillo, por segunda vez, Ribadelago. Del mismo modo se construyó un poblado conocido como Ribadelago de Franco realizando un “corta y pega” de un plan urbanístico del Plan Badajoz y colocándolo en una umbría próxima al Lago, donde las condiciones climáticas poco tienen que ver con la provincia extremeña, pero al fin y al cabo de cara a la galería la jugada le había salido maestra para el dictador. Por un lado se le “perdona” a la población local la inundación de sus viviendas, y por otro se le construye otras viviendas, que aunque de calidad mediocre fueron pintadas de un blanco envidiable por otros pueblos vecinos, y así olvidada y tapada la catástrofe de Ribadelago causada por la nefasta construcción de Vega de Tera.
*Para complementar esta hipótesis no quisiera dejar de mencionar, que de forma heroica, durante la década de los cincuenta ya hubo manifestaciones en contra del embalse del Lago de Sanabria, liderados por paisanas y paisanos locales y de comarcas vecinas.
*Y para finalizar, y observando la catástrofe de 1959 con enfoque de Gestión de Riesgos, podemos afirmar, sin riesgo a confundirnos, que el Lago de Sanabria actuó de amortiguador de la gran riada que bajó por el Cañón del Tera desde Vega de Tera. Si no hubiera existido este "amortiguador hidraúlico gigante" los pueblos situados aguas abajo y en las orillas del Tera, hubieran sido arrasados del mismo modo que Ribadelago Viejo. Las poblaciones de Galende, El Mercao o el barrio de San Francisco de Puebla de Sanabria, tienen que estar eternamente agradecidos al Lago de Sanabria por este efecto de freno natural al aumento de caudal extremo.
Manifestación en defensa del Lago en la década de los cincuenta y en contra de la presa.
Manifestación en defensa del Lago en 2014 y en contra de los vertidos.
Análisis estadístico sobre el sentimiento sanabrés
Daniel Boyano Sotillo
Colectivo El Huerto del Pozo,
19 de abril de 2016
Luego de entrevistar a 160 persona de 40 pueblos de
Sanabria, haciéndoles una sola y clara pregunta abierta ¿de dónde te sientes? he
conseguido obtener una serie de datos interesantes que en este artículo
desglosaré de una forma clara y concisa. A pesar de ello que no deja de ser una
aproximación a la realidad y se podría realizar u estudio más completo donde se
incluyeran más preguntas.
Las categorías representadas hacen referencia a las
respuestas que dio la población sanabresa ya que como indique anteriormente la
pregunta era abierta y única (solo podían decir de un lugar), es decir, no tenían que elegir entre opciones, si no que
respondían lo que sentían sin ajustarse a categorías predefinidas por mí.
Una vez realizadas estas aclaraciones me dispongo a realizar
un breve análisis de los resultados obtenidos presentando dos gráficos, uno de
valores absolutos y otro de valores relativos.
En cuanto a los valores absolutos, el gráfico de barras
muestra que 132 personas respondieron que se sentían de Sanabria, mientras que
17 afirmaron sentirse de su pueblo. Merece la pena resaltar que de estas 17
personas, 11 respondieron de forma inmediata “y de Sanabria”, aunque no fueron
incluidos en el grupo de Sanabria ya que solo se admitía una respuesta por
persona.
A este grupo, y de lejos, le sigue la respuesta de España,
con 4 personas. De forma minoritaria nos encontramos con 2 personas, que
respondieron del mundo, y otras 2 de la Península Ibérica. Para finalizar, y
con 1 sola respuesta a favor aparecen Zamora, Castilla y León y Europa.
Por su parte en el gráfico circular, que nos muestra valores
relativos, o lo que es lo mismo, porcentajes en %, resalta el 82% de respuestas
de personas que se sentían de Sanabria, seguidas de 11% que dijeron que se
sentían de su pueblo. Si hubiéramos tenido en cuenta la segunda respuesta de
las personas que se sentían de su pueblo, las personas que sentían de Sanabria
hubieran llegado aproximadamente al 90%. Lo que si nos muestran de forma clara
los datos es que el 93% (82% + 11%) se sienten de su comarca o de su pueblo.
De forma residual aparece un 2% de personas que se sienten
de España, seguidas de 1% que se sienten de Zamora, Castilla y León, Península
Ibérica, Europa y el Mundo.
Para afinar aún más esta primera encuesta quiero hacer
mención a un hecho que repitió constantemente en la pregunta de realizada y es
que en los pueblos próximos a Portugal hubo varias segundas respuestas que
afirmaban sentirse “medio portugueses”, lo mismo ocurría en la Alta Sanabria
cercana a Galicia, y en menor medida y de forma más puntual con León.
Sanabria tiene suficientes valores culturales propios para no considerarse culturalmente dependiente de cualquier región de escala mayor que la quiera abarcar.
Sanabria tiene suficientes valores culturales propios para no considerarse culturalmente dependiente de cualquier región de escala mayor que la quiera abarcar.
Colmeneiros o curmeneirus para Osos en Sanabria
Daniel Boyano Sotillo
Colectivo El Huerto del Pozo
Senabria, 16 de marzo de 2016
El oso pardo ha estado siempre presente en las montañas sanabresas, por más que determinados infundios hayan hecho creer que la desaparición del plantígrado se habría producido hacia media-dos del siglo XIX. En realidad, dicha especie ha venido habitando, desde tiempos antiguos hasta la actualidad, una buena porción del macizo galaico-sanabrés; pero, sólo muy recientemente, se ha reconocido su presencia, de manera oficial, aunque las informaciones que se han difundido, a este respecto, señalen que el oso se halla acantonado en el extremo nororiental de la Sierra de la Cabrera. A la luz de las observaciones que hemos venido efectuando desde principios de la década de 1970 hasta hoy, afirmamos que, en el ámbito de Sanabria, nunca se ha extinguido el oso, habiéndose mantenido, en los últimos cuarenta años, una reducida población de dichos plantígrados, pero que, no obstante, permite augurar un futuro relativamente esperanzador, si se adoptasen las medidas pertinentes y adecuadas, sobre todo, la conservación del hábitat, tal como se encuentra en nuestros días (Grande del Brío, 2013).
Tanto los colmeneiros o curmeneirus, como los talameiros, cortinos y cortines han servido de protección para las colmenas de abejas instaladas por los paisanos y paisanas de Sanabria a lo largo de la historia. La abundancia de estas construcciones en la comarca sanabresa indica la importancia de la miel y la cera dentro del mundo rural tradicional, además de la convivencia con animales silvestres como el oso. No hay que olvidar que los osos son animales omnívoros que se alimentan de grandes volúmenes de comida al día, entre sus alimentos está la miel y las larvas de las abejas de las colmenas. La cantidad que van a ser capaces de consumir, depende de la época del año y su lugar de distribución.
Algunas autoras y autores defienden que este tipo de construcciones se relacionan con asentamientos castreños celtas debido a la similitud morfológica y a las técnicas de construcción. En este caso, de esta diversidad de estructuras defensoras de abelleiras (colmenas, colmeas o trobos) y elaboradas con rocas locales, vamos a centrarnos en los colmeneiros o curmeneirus de planta circular.
El curmeneiru de Fambriego
Este curmeneiru está situado en la subida a la cascada de Los Vados desde San Ciprián de Sanabria. Se encuentra en la vertiente sur, de los Picos Testeiro, es decir un lugar soleado para favorecer la actividad de las abejas y reducir su mortalidad en el frío invierno.
Esta localización también se debe a la cercanía de plantas de la sierra tan favorable para la elaboración de miel como son las urces con sus abundantes flores, y para tener acceso al agua del río Fambriegu de manera inmediata.
Sus muros, que superan los dos metros y medios en algunos puntos, además de proteger las abelleiras de los osos, también lo hacían de posibles empujones animales domésticos, como las vacas, y de las fuertes rachas de viento que bajaban de la sierra de Cabreira.
El curmeneiru de Cerdillo
El curmeneiru de Cerdillo se emplaza en un robledal, touza o carballeida en excelente grado de conservación y muy próximo al río Trefacio. Aprovecha el desnivel de la ladera, siempre con orientación sur, para elevar su muro, solo en la parte más alta, ahorrándose tiempo y material para su construcción. Este muro en el interior puede llegar a los dos metros de altura.
Según la población de los pueblos próximos de Murias, Cerdillo y Coso se llama oso melero o meleiro a los que le gustaban la miel y por tanto intentan hacerse con alguna abelleira, trasladándola al río Trefacio para ahogar las abejas y así evitar sus picotazos y poder comer la miel sin dificultades.
El colmeneiru de Ribadelago
Este colmeneiru se emplaza entre el cañón del Tera y cañón de Cárdena, próximo al río Cárdena, en las estribaciones de la sierra de Segundeira y a menos de un kilómetro del lago de Sanabria. En el mismo cañón del Tera donde se localiza este colmeneiru podemos encontrar topónimos que hacen referencia a la presencia de este plantígrado en Sanabria, como es el caso del arroyo y turberas de Cova do Osos. Asimismo en dicho cañón las abiellas pueden encontrar flores tanto de plantas de montaña, como de fondo de valle, e incluso algunas de clara tendencia mediterránea.
El colmeneiru, en buen estado de conservación, es de planta ovalada y se mantiene dentro del mismo una estructura en forma de chozo. Está orientado hacia el naciente, de esta forma le da el sol desde primera hora de la mañana, favoreciendo la actividad de las abiellas y reduciendo su mortalidad en invierno.
El Colmeneiro de Hedroso (Fraga da Osa)
El propio topónimo de fraga o valle de la osa, indica que el oso es un animal común en esta área de la Alta Sanabria, en la vertiente sur de la sierra de Segundeira.
El colmeneiro se emplaza próximo al río Fraga de la Osa y en la actualidad se encuentra en mal estado de conservación y tapizado por la vegetación. Tiene una entrada de metro y medio con un sólido dintel de roca. Dentro del mismo permanecen aún abelleiras, obtenidas de troncos huecos, pero sin enjambres en estos momentos. La fortaleza del muro protector demuestra una construcción capaz de proteger los panales de los osos.
Este cormeneiro, al contrario de los estudiados anteriormente, tiene planta cuadrada y es posible que haya tenido otros usos a lo largo de su historia.
Se emplaza próximo al río Forcadura a 500 metros de las últimas casas del pueblo de Vigo de Sanabria , y esta vez si y como en los casos anteriores, mantiene orientación sur y muros de piedra con cierta anchura y altura, llegando a superar los 2 metros cuando estaba en funcionamiento ya que en la actualidad no se encuentra en buen estado de conservación.
El Curmeneiru de Vega del Castillo
En este caso aparecen cuatro curmeneirus juntos y muy alejados del pueblo de Vega del Castillo, aproximadamente a 5 kilómetros del núcleo habitado.
La principal característica de estos curmeneiros y su forma ovoidal y que, en algunos casos, aprovechan las paredes de roca natural para usarlas como protección.
Su tamaño, aproximadamente, está entre los los 15 metros de largo y 10 de ancho, pero cada uno de los curmeneirus varía.
Pero si hubiera que resaltar algo de estos curmeneirus es que actualmente están en uso ya que la presencia de oso por estos valles en los últimos años ha sido manifiesta.
Las abeyeiras o colmenas que se siguen usando en la actualidad en estos curmeneiros son de corcho de alcornoque. Por un lado, es más ligero, con lo que los apicultores podían mover sus colmenas fácilmente, tanto para extraer la miel como para transportarlas. El corcho es mucho más resistente que la madera ante la humedad, con lo que la durabilidad de las colmenas fabricadas con este material es muy alta. Además, al ser aislante, protege a las abejas tanto del frío como del calor.
El Curmeneiru o el Colmenar de Villarino de Sanabria
Se encuentra aproximadamente a 1 kilómetro de Villarino aguas arriba del propio río Villarino. Es de tamaño medio y planta ovalada y es posible que tuviera varios usos a lo largo de la historia.
En la actualidad se se emplaza en un robledal y se encuentra con alguna de sus paredes caídas pero pudiera ser recuperado.
Todavía hay personas del pueblo de Villarino que recuerdas ver en uso el colmenar con las colmenas en su interior.
El Curmeneiru o el Colmenar de Barrio de Rábano de Sanabria
Este Curmeneiru actualmente se emplaza en una zona boscosa sombría y cerrada con multitud de robles, y que seguramente que en su etapa de funcionamiento no existían, ya que las colmenas necesitan calor procedente del sol.
Se accede al curmeneiru por estrechos caminos (se pierden por momentos al estar abandonados) aproximadamente a 2 kilómetro de Barrio de Rábano aguas arriba del arroyo Veciella que proveía del agua necesario para el trabajo con las colmenas.
Hay que recordar que el agua es un componente fundamental en la dieta de las abejas para su metabolismo, dilución de miel y para el acondicionamiento de aire de la colmena. Normalmente las abejas no guardan agua y la recolectan siempre que la necesitan. Las sales minerales, necesarias en la dieta de abejas provienen de la miel y el polen.
Este curmeneiru es de tamaño medio y planta ovalada/circular y lo más destacado es su foso con un doble muro que se observa en las siguientes fotos.
El Colmear de A Teixeira (Hermisende)
Este colmear o colmeneiro se encuentra a 3 km del pueblo de A Teixeira o La Tejera de Hermisende. Estuvo en uso hasta hace aproximadamente 90 y es de tamaño mediano y planta circular con unos 3 metros de radio.
Al igual que otros colmeneiros se encuentra cerca de un río, en este caso el Gamoneda para que las abejas tuvieran agua, y orientado al sureste para a aprovechar el mayor número de horas de sol en invierno.
Actualmente se encuentra en buen estado y existe un camino muy agradable desde el pueblo de A Teixeira o La Tejera de Hermisende para acceder.
Actualmente en el vecino pueblo de Castrelos hay otro colmenar muy similar a este y en buen estado de conservación, pero la vegetación no deja apreciarlo.
El Colmear de San Ciprián de Hermisende
Como curiosidad, este colmear situado a 1 kilómetro de San Ciprián de Hermisende, es de planta rectangular de construcción temprana (mitad del siglo XX). Esto indica que hasta hace poco existían osos en esta zona de Sanabria como manifiestan algunos autores.
El Colmear de Castrelos
Situado a 3 kilómetros de Castrelos en un lugar próximo al Muiño do Mouro Morto, a orillas del Tuela y en la orilla inversa del camino tradicional que va de san Ciprián a Castrelos.
Este colmear está orientado al sur y en la actualidad se encuentra abandonado y en ruinas.
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