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Entrudio de Porto de Sanabria

Daniel Boyano Sotillo
20 de febrero de 2016
Porto de Sanabria





Aunque muchas personas lo desconozcan el Entrudio de Porto, celebrado en fechas de carnaval como en la vecina comarca de O Bolo, sigue vivo en nuestros días, aunque ya no con todos sus personajes. De estos personajes destacaban el Obispo, que ejercía de director y coordinaba al resto, además de ir tirando ceniza a las personas que se encontraba en la calle;  el touro que trataba de envestir a todas las personas que se encontraba a su paso; y las carántulas, máscaras elaboradas con pieles y cartones, según la época, que transformaban a los mozos del pueblo al ponérselas. A este grupo de mozos enmascarados con carántulas se les llamaba charrus porque iban gritando ¡Charru Charru! para pedir el aguinaldo por las casas.
Asimismo también había un carro con cadenas atado por los mozos y por la mañana las mozas lo desataban. En alguna ocasión se quemaban muñecos de trapo con paja dentro en la plaza del ayuntamiento.
Por último toda esta escenografía en la que las personas no representaban si no que se convertían en la figura que le había tocado dar vida, bien sea obispo, touro o carántulas, iban acompañadas por el folión, es decir, bombos, tambores, azadas y guadañas que le daban ritmo musical a estos días de fiesta y desenfreno antes de la cuaresma. 





El comunal en Rio de Onor

Rio de Onor es una localidad que tiene una notable singularidad: uno de sus núcleos, -oficialmente Riohonor de Castilla-, se encuentra situado en España; el otro -oficialmente Rio de Onor-, se ubica en Portugal.






En 1954 el antropólogo portugués Jorge Dias publicó una completa monografía sobre la aldea sanabresa y transmontana, «Rio de Onor. Comunitarismo agro-pastoril», que se ha convertido en uno de los estudios clásicos de la etnografía peninsular, pero que igualmente es una obra imprescindible para valorar determinados rasgos de la cultura popular leonesa ya que numerosas tradiciones de este lugar fueron comunes a las nuestras.

En el estudio de Dias, desarrollado durante varios años en los que pasó largas estancias en la localidad, los elementos básicos que caracterizaban por aquel entonces la idiosincrasia de Rio de Onor eran la existencia de rebaños comunales —las veceiras—; la persistencia de la propiedad colectiva de las tierras de cultivo y pastoreo e incluso el aprovechamiento colectivo de fincas privadas; la organización comunitaria a través de una asamblea vecinal que era su órgano máximo de gobierno, el «conseio», término que Dias tradujo al portugués como «conselho» (consejo) y que es en realidad un auténtico concejo; y el habla local, una variedad lingüística leonesa próxima al sanabrés con numerosos portuguesismos.

Cierto es que estos factores culturales también los encontramos con diferente intensidad en otros territorios, pero la confluencia de todos ellos en Ruidenor hermanan directamente a este lugar con León, aunque en el caso de esta localidad la interacción con otra cultura popular próxima, la portuguesa de Tras-ós-Montes, así como su situación político-administrativa contribuyeron a dotar de una particularidad notable a este pueblo. El origen de esta afinidad con León la explicó Jorge Dias en la colonización medieval leonesa de esa zona, y a la preexistencia de un sustrato común con otros territorios del Reino de León.

El Rio de Onor español conservó su propio concejo y la organización comunitarista a él vinculada hasta la Guerra Civil española; sin embargo, en el Rio de Onor portugués el «conseio» pervivió hasta pasar buena parte de sus atribuciones a la Junta de Freguesía del lugar (equivalente a nuestras Juntas Vecinales), unida recientemente a la de Aveleda. El funcionamiento del «conseio» tal y como lo describió Jorge Dias hace más de sesenta años nos remite directamente al sistema concejil leonés incluso en cuestiones de detalle: reuniones de la asamblea vecinal convocada toque de campana a la que acudía obligatoriamente una persona por casa (hombre o mujer), votaciones democráticas para resolver las cuestiones más importantes que afectaban a la colectividad, elecciones de dos regidores llamados «mordomos» que se ocupaban de la gestión diaria de la comunidad, sistema de contabilidad de la economía local por medio de varas de madera llamadas «talas», trabajos comunitarios dirigidos por el concejo a través de los «mordomos», la existencia de un toro semental del concejo y de perros corpulentos también del concejo con los que hacer frente a los ataques de los lobos, y un sistema de multas a abonar en vino por los infractores de las normas locales que era consumido en las propias reuniones del concejo por los asistentes al mismo.

No acaban ahí las similitudes, pues, por ejemplo, la organización por los mozos solteros de una comparsa con disfraces estrafalarios llamada la «festa dos rapazes» que en el día de Reyes realizaban una ronda recolectado alimentos de puerta en puerta, y que tantos paralelismos presenta con otras mascaradas invernales leonesas o zamoranas protagonizadas por la mocedad masculina.

Otras tradiciones de Rio de Onor también se constatan en las comarcas de León, como la de la nombrar ciertos meses por la festividad más importante y con designaciones típicamente leonesas: «san xuan», junio; «santa marina», julio; «santos», noviembre; «navidade», diciembre. Por no hablar de los «felandeiros», que tenían varias peculiaridades respecto de los filandones leoneses: se celebraban en el tiempo de la vendimia y no en los meses fríos, al aire libre y alrededor de una hoguera; en los «felandeiros» se juntaba principalmente la juventud, pero no para filar sino a mazar el lino. Antiguamente se tocaba en Rio de Onor un pandero cuadrado, tan característico del norte de León. Una cuarteta del lugar alude a estos instrumentos musicales y nos trae el recuerdo de los cantares de pandero leoneses: «Al pandeiru ye d’umeiru/ e us arus de cereixal/ toca na Portiela/ e ressona en Portugal».









Nicolás Bartolomé Pérez

Tierra hermana. Ruidenor y el comunitarismo. Diario de León, edición de 17 de mayo de 2015.