Permacultura, ecoloxía, movimientos sociales, contrainformación, dreitos del home, cultura y muito más visto desde un pequeiñu güertu de Senabria sobre os llizaces del mundu rural, indixenista, llibertariu y ancestral
Permacultura, ecologìa, movimientos sociales, contrainformaciòn, derechos humanos, cultura y mucho màs visto desde un pequeño huerto de Sanabria sobre las bases del mundo rural, indigenista, libertario y ancestral

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No solo duelen los golpes - Pamela Palenciano Jódar

El Sindicato de Oficios Varios de CNT-AIT Madrid y el colectivo Centro de Creación e  Investigación Cultural "La Tortuga" organizó una charla/monólogo con  Pamela Palenciano sobre la violencia de género.


Habla, entre otras cosas, sobre la "mentira del amor romántico" y como  detectar los primeros signos del abuso machista. También habla sobre cómo se ejerce disimuladamente el control sobre una persona hasta su  aislamiento.

El Taller se celebró el viernes 7 de noviembre a las 19:00 horas en el salón del 2º piso del sindicato. 

Después se hizo un cenador en el sindicato, precio libre, para colabora en parte de los gastos de viaje de Pamela. Viene a España desde El  Salvador para hacer varios talleres.


Las mujeres en el mundo celta

Relacionando esta tendencia actual con la historia de las civilizaciones antiguas,
comienzo a investigar y estudiar la cultura castreña en el noroeste ibérico (mal llamada cultura celta), y por ende Sanabria, de los celtas, y el rol que ejercía la mujer 
como miembro activo del clan céltico; siendo este una familia perpetuada que formaba 
el núcleo de la tribu y de la misma surgía los gobernantes. A su vez el clan de la madre 
estaba diferenciado del clan del padre, entendiendo de esta forma que ambos sexos 
tenían un papel jerárquico en la familia, correspondiéndole a la madre la educación de 
los hijos menores y al padre la de los hijos mayores. La mujer siempre participaba 
activamente en el buen funcionamiento de su clan. 
Podría afirmarse que las mujeres celtas poseían los mismos derechos, privilegios, 
obligaciones y responsabilidades que los hombres; eran consideradas compañeras en 
igualdad de condiciones. Tenían derecho a elegir marido y no podían casarlas sin su 
consentimiento; eran ellas quiénes decidían, en una festividad organizada para dicho 
fin, con quién casarse y recién en ese momento se los consideraba un matrimonio. Esta 
era una alianza entre dos familias, con un funcionamiento común de los bienes de la 
pareja; ambos cónyuges pagaban una dote, ya que poseían independencia y autonomía 
económica, conservando sus bienes personales de forma individual. Es decir que la 
mujer celta no pasaba a formar parte de la familia del hombre, sino que seguía 
conservando sus bienes.
Estas consideraciones determinan que la sociedad Celta era Matrilineal. 
Con una distancia de miles de años, se deduce que las mujeres originarias de esta 
cultura ,al ser criadas tan libremente como los hombres, fueron un modelo de mujer 
diferente a la del resto de las civilizaciones de la antigüedad , que enfrentaba al modelo 
grecorromano primero y al judeocristiano después. La mujer en la vieja Irlanda- único 
lugar del mundo celta que nunca fue visitado por las legiones romanas, mantuvo su 
independencia hasta el siglo XII, estaba casi en un plano de igualdad con el hombre. 
Permaneció emancipada y fue a menudo elegida por su profesión, rango y fama. 
Las mujeres celtas eran guerreras, participaban activamente de la guerra, siendo 
imprescindibles, por su intuición y sentido común.


La idea de la existencia de un régimen de tipo matriarcal por extensión, entre todos los pueblos del Norte y Noroeste ibérico en época prerromana se fundamenta, por una parte, en el conocido texto de Estrabón (3, 4, 18): "Por ejemplo entre los celtas los hombres dan la dote a las mujeres, las hijas son las que heredan y buscan mujer para sus hermanos; esto parece ser una especie de ginecocracia (dominio de las mujeres), régimen que no es ciertamente civilizado"; y, por otra, en la asunción de la teoría evolucionista del siglo XIX, que sostenía la anterioridad de las sociedades de tipo matriarcal con respecto a las patriarcales. En la actualidad, debido a la justa valoración de la información que proporciona el geógrafo griego, a la comparación con lo que sucede en otras sociedades antiguas del Mediterráneo occidental, al abandono de las tesis evolucionistas del siglo XIX, que defendían la existencia de una fase general de las sociedades humanas que había precedido a la sociedad patriarcal (Bachofen, Morgan, Engels), y a una más adecuada interpretación de los datos que proporcionan las inscripciones cántabras, la tesis "matriarcal" tiene cada vez menos argumentos a la hora de intentar establecer las características de la organización social de los cántabros en época antigua. Por los datos que nos ofrece Estrabón, lo único que se puede intentar reconstruir es el sistema matrimonial de este pueblo. J.C. Bermejo, tras analizar el valor concreto de los términos utilizados por Estrabón en el pasaje mencionado, teniendo en cuenta su preciso contexto histórico-cultural, señala, refiriéndose a todos los pueblos del Norte y Noroeste (generalización que, en nuestra opinión es excesiva, ya que el texto de Estrabón sólo alude a los cántabros), que se dio una tendencia estructural al matrimonio entre primos cruzados. Este sistema matrimonial sería, además, de tipo "matrilineal" y posiblemente "uxorilocal" para el hombre y "matrilocal" para la mujer, pero no necesariamente matriarcal. La descripción que Estrabón hace del tipo de matrimonio entre los cántabros no es suficiente para demostrar la existencia de una "ginecocracia" o "matriarcado", puesto que, si bien las mujeres tuvieron un papel importante en los intercambios matrimoniales (las hermanas dan esposa a sus hermanos), no se debe olvidar que los hombres "dotan a las mujeres", lo cual indica que el hombre posee un importante papel económico en la sociedad cántabra. A esto hay que añadir que tanto el poder militar como el político están en manos de los hombres. Todo ello impide seguir manteniendo, a partir del texto de Estrabón, la existencia de un matriarcado, régimen en el que el papel económico, político, jurídico y religioso de la mujer sería preeminente, considerando el sentido etimológico del término. La historicidad del matriarcado, tal y como pretendía Bachofen, es indemostrable actualmente. Como dice E. Cantarella, ni en la sociedad minoica, ni en la ligur, ni en la etrusca hay pruebas históricas de su existencia. En la Historia Antigua del Mediterráneo occidental no hay ninguna posibilidad de probar la existencia de una sociedad matriarcal en el sentido etimológico del término. La mujer puede ocupar una posición significativa, elevada en la sociedad (por ejemplo, por el desempeño de funciones sacerdotales o por su papel en la economía en las épocas más primitivas)
Se puede concluir que existía un matriarcado, de una sociedad en la que la mujer tenía en sus manos el poder político, económico y religioso. 

más información: http://www.almargen.com.ar/sitio/seccion/cultura/celtas9/

DETERIORO AMBIENTAL Y FEMINIZACIÓN DE LA POBREZA

Este cuadernillo explica cómo la degradación ambiental y la pobreza tienen un impacto diferenciado en hombres y mujeres. El cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la desertificación afectan negativamente en la calidad de vida de las personas, incrementando la pobreza de la población mundial. Sin embargo, son las mujeres las que más gravemente sufren las consecuencias.

El modelo patriarcal imperante en la mayoría de sociedades ha vinculado siempre de manera más estrecha a las mujeres con los recursos naturales, el ámbito privado y las tareas de cuidado, por lo que los cambios en el entorno les afectan más. Sin embargo, se ha subestimado la aportación de las mujeres y se les ha negado la capacidad de toma de decisiones.

Descargar aquí: http://www.ipade.jesusvazquezb.com/files/ebook_ipader2.pdf

Las mujeres en el Concejo Abierto histórico


Daniel Boyano Sotillo

Ponte de Lima, 2 de mayo de 2014

El papel de las mujeres en el Concejo Abierto histórico, y no en el que tenemos hoy en día en algunos pueblos y aldeas, no ha sido muy investigando pero si se saben algunas características relevantes en los que las mujeres destacaba por su rol protagonista dentro y fuera del núcleo familiar. Por un lado, se sabe que el trabajo de los cuidados, en su mayor parte realizados por mujeres, estaba muy valorado socialmente, ya que era fundamental para el mantenimiento de la comunidad. Por otro lado, la mujer podía ir como representante de la casa al Concejo Abierto, pudiendo de esta manera ejercer su derecho al voto, varios siglos antes que cualquier Estado moderno se lo permitiera. También hay que resaltar que en sociedades hortícolas y autosuficientes, como era el mundo concejil, donde se complementaba la dieta con recursos silvestres como la recolección de frutos y tubérculos y la caza de pequeños animales; el papel y la contribución de la mujer en el mantenimiento alimenticio del hogar es muy superior a la actual, incluso mayor a la de sus varones contemporáneos. Incluso han encontrado restos arqueológicos de mujeres con armas de caza mayor por lo que es posible que también cazaran grandes presas las mujeres. Es importante mencionar que los pueblos originarios del Noroeste Ibérico, como los Galaicos o los Astures, existía el  matriarcado, y se manifestaba con diferentes costumbres como la covada, que consistía en que la mujer daba a luz y seguía con sus labores diarias, mientras que el hombre se quedaba en cama al cuidado del recién nacido.

Sociólogos y sociólogas de la escuela funcionalista formularon hace algunos años una explicación del impacto de la tecnología industrial sobre la familia rural moderna que alcanzó una aceptación casi universal. Se basaban en que antes de la industrialización, la familia era la unidad básica social. Las familias rurales, numerosas y autosuficientes, producían y elaboraban casi todo lo necesario para su sustento y para intercambio,, a la vez que cumplían toda una serie de funciones que abarcaban desde la protección mutua hasta el entretenimiento. En esas familias rurales preindustriales y precapitalistas, las mujeres tendían una gran cantidad de tareas altamente valoradas socialmente e indispensables para la sostenibilidad de la vida.

Con la industrialización y capitalización del trabajo, las tareas del mantenimiento de la vida, al no ser remuneradas, quedaron invisibilizadas, y el papel de las mujeres quedó relegado a un segundo plano, al contrario que el de los hombres que se realzó al obtener ingresos monetarios por el mismo.

Se puede afirmar por tanto que en los pueblos y aldeas gestionados mediante Concejo Abierto, la igualdad no solo se daba entre las familias, si no que también dentro de los hogares. A pesar de ello se debe seguir indagando en el tema, y como siempre, nos deberíamos quedar con aquellos aspectos tradicionales que nos llevaran hacia la igualdad de género.

3º Encuentro Permacultura, Ruralidad y Mujeres - Sanabria


Marta: La mujer hoy y la economía de los cuidados

María: La mujer en el ámbito rural de Sanabria Hoy

Raquel, Alegría y Mercedes: La mujer en el mundo rural tradicional

Deni: La mujer en el mundo rural de Chiapas

Marta Rebeca: Monólogo En el mundo rural

Víctor: Como ser artista en Sanabria

María: Agricultura biodinámica

Concha: Presentación del libro Beatriz y la loba

Jonathan: Trueque agrícola

Modesto: Como construir y adaptarse a un pueblo desde abajo

María: Ejercicio de Medicina Tradicional

Ana y Augusto: Recolección y reconocimiento de plantas silvestres comestibles

Foro y espacio abierto a debate e intervenciones no programadas

Gaitas y tambores

22:00 Cineciclando. Proyección de documental que funciona mediante pedaleo de bicicleta.





Esta el plazo abierto para hacer ponencias o actividades gratuitas(máximo 30 minutos)
Asistencia gratuita y sin inscripción
El día 3 a las 11 de la mañana realizaremos una actividad gratuita con los apreciados y famosos naturalistas Ana González y Augusto Krause para reconocer plantas silvestres comestibles.
Alojamiento aquí Camping Isla Puebla de Sanabria

DETRÁS DE TODO GRAN HOMBRE,...


Vivimos en una sociedad que tiene una visión androcéntrica1 del mundo, la cual predomina en la mayoría de culturas de todo el planeta tierra, y viene siendo construida por lxs humanxs desde hace muuuchos años, antes que nacieran nuestras abuelas y abuelos. Esta visión se construye a partir de un sistema llamado patriarcado, palabra que por su origen griego significa “padre al mando” y tiene una sola base: la dominación y la opresión y, por tanto, la injusticia.

El tipo de relaciones interpersonales que construimos dentro de este sistema, puede representarse con el cuento de la caperucita roja y el lobo: las mujeres y otros grupos sociales somos lxs caperucitas rojas y la mayoría de hombres (aunque también algunas mujeres) son los lobos feroces. Nuestras formas de interacción y comunicación están cargadas de discriminación, subordinación y desvalorización, en otras palabras, están cargadas de sexismo.

Desde la visión androcéntrica-patriarcal se cree que las mujeres son inferiores, débiles y tontas y están sujetas al hombre (y a servicio de él), que es superior, fuerte e inteligente. Por tanto, es el hombre quien puede y debe protegerlas y enseñarles, aunque sea a palos; como si fuéramos unas criaturas salvajes para amaestrar.

Este parásito mortal, lamentablemente, ha infectado a casi todos los rincones del planeta (incluyo a mi pueblo). Y parece perpetrarse a diario en las nuevas generaciones. Se ha vuelto tan normal esta injusticia que hombres y mujeres seguimos aceptando, reproduciendo y, en consecuencia, preservando sin cuestionar la idea de que el destino de la mujer es casarse, parir, cuidar de sus hijxs, de su esposo y de su casa. Este es el modelo que históricamente se ha metido en el inconsciente colectivo3 a través de varias vías como: la religión, la política, la cultura, la escuela, algunos juegos “infantiles”, el lenguaje, entre otros. Y el mensaje que taladra nuestro inconsciente es: “o sos una santa o sos una puta”.

En la época colonial, los únicos espacios de formación para mujeres eran centros donde se les preparaba para el matrimonio o para ser monjas: clases de religión (para variar), de cocina y de bordado.

En la dictadura de Ubico se reglamentó la prohibición del ejercicio de la profesión a las mujeres  bajo el decreto No. 2756 del 11 de mayo de 1,942. Derrocado Ubico, la lucha femenina no terminaba: fue la lucha revolucionaria de guatemaltecas, que tuvieron la necesidad de aclarar: “Estamos en pleno uso de la razón.” El voto femenino suponía para otros un arma de doble filo. Gracias a esa lucha, en 1946 Guatemala se convierte en el noveno país de América Latina en conceder el voto a las mujeres (el primero fue Ecuador en 1,929). Ya eran ciudadanas, pero sólo las que podían leer!!!

Por razones como estas, la participación social de la mayoría de mujeres ha permanecido históricamente en el espacio doméstico. Hasta nuestros días, casi todos los espacios de participación están atravesados por este sistema que desprecia todo lo que se considera femenino. Y aunque han habido muchos logros, estos no han sido en igualdad de condiciones. La educación, por ejemplo, sigue siendo sexista a consecuencia de este sistema de opresión de que venimos hablando.

Recuerdo en la secundaria (de 1o. a 3o. básico), a una hora determinada nos dividíamos las chicas de los chicos: nosotras a recibir la clase de “Educación para el Hogar” (donde nos enseñaban a cocinar, bordar y cosas por el estilo) y los chicos a recibir la clase de “Artes Industriales” (donde les enseñaban un poco de carpintería, dibujo y artesanía).

Para curar este histórico estado febril que ha producido este maldito parásito, se vuelve una necesidad urgente el transformar, desde nuestra cotidianidad, las relaciones de poder, exigiendo igualdad, respeto y justicia; el lograr la independencia económica y el conocer nuestros derechos como mujeres.

PD.: Detrás de todo gran hombre, hay una mujer enferma, deprimida y suicida.

Nohelia Flores Escobar


1. 1    Androcentrismo: visión del mundo que invisibiliza a las  mujeres y niega las aportaciones realizadas por ellas. El hombre es el centro del universo.

2. 2   Inconsciente colectivo: fenómeno psíquico que influye en nuestra conducta sin tener plena conciencia de ello.

El Darwinismo puesto a debate

El Huerto del Pozo tiene como una de sus prioridades crear debate y hacer difusión a todas las personas que el sistema calla, y en este caso Máximo Sandín es una de las personas más destacadas que ha sido olvidada sin tan siquiera escucharle. Tuve la suerte de asisitir a varias de sus clases cuando era alumno de ciencias ambientales en la Universidad Autónoma de Madrid y siempre tuve pendiente una entrevista. Con este video ese aspecto queda completo ya que Máximo nos cuenta de forma sintética sus ideas.
" En el mundo científico biológico, al igual que en otros ámbitos como la economóa o la educación predomina este pensamiento único que justifica el sistema capitalista y no quiere que nadie le contradiga. Además nos enseñan desde pequeños a no llevar la contraria, cuando debería ser al revés, fomentar la diversidad de opiniones, pero siempre desde el respeto".
Mis agradecimientos a Máximo Sandín y les animo a leer sus libros.

¿Crisis? para las mujeres

Daniel Boyano Sotillo
La revolución será feminista o no será.

Desde tiempos inmemoriales, se ha encomendado a las mujeres el papel de cuidadoras por razones pretendidamente naturales (lo que se ha llamado el destino biológico de las mujeres, falso determinismo). El feminismo socialista y racionalista de la igualdad desmontó hace tiempo este mecanismo perverso y rechazó una mayor proximidad de las mujeres con la naturaleza como una maniobra del pensamiento patriarcal para mantenerlas dentro del ámbito doméstico y alejadas de lo público y de la cultura.
Durante la Revolución Industrial las mujeres perdieron su capacidad de autosuficiencia en el campo, cuando se desplazaron junto a sus maridos a la ciudad para depender del trabajo de los mismos en las fábricas, y ellas dedicarse exclusivamente a las tareas domésticas. Algo similar está ocurriendo en estos tiempos de crisis donde las mujeres están regresando a realizar aquellas actividades que en la sociedad del bienestar estaban cubiertas por el estado, perdiendo todo el terreno ganado en los últimos años, ya que vuelven a realizar un trabajo no remunerado dentro del hogar, claramente infravalorado, un trabajo imprescindible por otro lado como es el cuidado de las personas.
La brutalidad de los efectos que la crisis está teniendo sobre la mayor parte de la población eclipsa la realidad de algunos colectivos cuya situación es particularmente complicada. No se trata de minimizar la magnitud del “desastre general”, ni de diluir el importante denominador común que comparte la mayoría social frente al 1%; denominador del que debe surgir una resistencia fuerte y cohesionada. Pero sí de llamar la atención sobre las condiciones especiales, y por tanto los costes específicos, que arrastran algunos colectivos particularmente vulnerables. El colectivo de mujeres es uno de ellos ya que la desigual inserción de hombres y mujeres en el mercado laboral constituye la base a la hora de explicar otras dimensiones también importantes de la desigualdad. Tengamos en cuenta que es la inserción laboral lo que en nuestra sociedad determina en gran medida el acceso a los ingresos, al espacio público y a los derechos. Descubrir que las nuevas generaciones están repitiendo el patrón tradicional de “hombre sustentador / mujer cuidadora (y económicamente dependiente)” es muy preocupante.
El neoliberalismo no sólo oculta sus piraterías, también se esfuerza por hacer invisible el mundo imprescindible, fundamental y complejo, de los trabajos de cuidados, afectos, solidaridades y redes sociales. En él las mujeres actúan como indispensables estabilizadores sociales al aportar calidad de vida a una convivencia cada vez más imposible. Es curioso ver como se agudiza la división del empleo por género a nivel internacional en la que las mujeres de los países más expoliados (Filipinas, Perú, Rumanía...) han abandonado el cuidado de sus hijos y sus mayores para ir a cuidar de los hijos y los mayores de las personas de países Norte. Y muchas veces en las peores condiciones.
Es tarea urgente reconocerlo: el trabajo no remunerado y los cuidados son una parte fundamental de la economía y aportan calidad de vida a las personas y sustentan a la misma democracia.
Han sido el feminismo posterior de la diferencia y el ecofeminismo los que nos han hecho valorar las actividades tradicionalmente realizadas por las mujeres, eso que hemos llamado la sostenibilidad de la vida humana haciendo alusión a la dimensión ecológica del término ya que sin ella la vida humana no es posible. Cuidar la vida significa hacer que la vida continúe, pero también es imprescindible para la conservación de la especie humana. Cuidar la vida incluye tareas rutinarias y repetitivas como cocinar, limpiar, cargar, recoger, tareas que exigen mirar y esperar cómo permanecer disponible pero también incluye relaciones afectivas y sociales que posibilitan crear comunidad y proteger a las personas de la posible hostilidad que las puede afectar, sobre todo a las más pobres y desvalidas. Estas atenciones son las que permiten que los niños y niñas se hagan adultos y lleguen a ser campesinos, campesinas, jueces, juezas o maestros o maestras, satisfaciendo sus necesidades en la época profesionalmente activa pero también acogiéndolos en la vejez.
A lo largo de la historia no se ha tenido en cuenta como trabajo más que el trabajo mercantil ya que estamos en una sociedad patriarcal donde solo se valoran la cultura y los valores masculinos que al ser dominantes aparecen como universales y se ignora todo lo demás como son las actividades realizadas tradicionalmente por las mujeres a lo largo de la historia y del mundo, y que el pensamiento feminista hace visible al dar valor al trabajo humano más ligado a las necesidades humanas como es el cuidado de la vida. Además, todavía hoy, los muchos matrimonios de media y avanzada edad tienden a convertirse en una relación en la que la mujer hace de madre y cuida al marido como un hijo más, en la que se tiene que ocupar de todas la tareas del hogar, desde hacer la compra, pasando por cocinar, hasta la limpieza total de la vivienda, y estas tareas día tras día. Incluso algunos objetos significativos del hogar parecen que son de pertenencia única del varón, como el mando de la televisión o el coche.
Para concluir solo decir que las mujeres se relacionan con la sociedad de una manera diferenciada y por eso más que de ciudadanía queremos hablar de “cuidadanía” para poner el acento en la situación de dependencia y necesidad de cuidados que tenemos todas las personas en las diferentes etapas de nuestra vida y el derecho a ser cuidadas y la obligación de cuidar que tenemos todos los humanos hombres y mujeres.
Hoy, más que nunca, el hilo rojo del movimiento obrero de nuestros tiempos se une al verde ecologista y al violeta que trenzan las mujeres, los colectivos altamente feminizados de trabajos y contratos en precario que tienen pleno derecho a pan y rosas mientras cubren las vergüenzas del sistema trabajando por sueldos indignos en los servicios privatizados. En pie por la dignidad y una vida sin explotación. Ahora tienen más que nunca su lugar, como colectivo, en la vanguardia plural, radical, insurgente, por otro mundo posible y necesario.



Ideas principales de Hortensia Fernández y Bibiana Medialdea

Ginecología Natural. Dos guías imprescindibles de medicina natural alternativa para mujeres

Hoy he conocido a personas que trabajan la“Ginecología Natural”, que es una alternativa saludable, menos invasiva y más amistosa con nuestros cuerpos, para sanarlos y entenderlos dentro de nuestros procesos de enfermedades como algo natural y como parte de nuestras vidas. También para reconocer las plantas medicinales y de ésta forma acercarnos a la naturaleza y al mismo tiempo alejarnos un poco de la medicina alopática, la que se presenta cada día como un imperio económico arrasante, que nos falta el respeto, nos trata como números, recetas, diagnósticos, etc. Pero que no nos reconoce como un todo. Si no que se dedica a estudiar las enfermedades y atacarlas con químicos como si fueramos un máquina. No va más allá, no vela por la salud, no sabe de alimentación, de emciones, en definitva de bienestar. Sólo se dedica a estudiar enfermos y enfermedades, medicamentos, equipos medicos, etc. Todo esto avalando por las grandes industrias farmacéuticas.

desde este enñace podés conseguir los manuales:http://ginecologianatural.wordpress.com/%C2%BFquienes-somos/

El trabajo de la mujer sanabresa. Economìa del cuidado


El término economía del cuidado se ha difundido de manera relativamente reciente para referir a un espacio bastante indefinido de bienes, servicios, actividades, relaciones y valores relativos a las  necesidades más básicas y relevantes para la existencia y reproducción de las personas, en las sociedades en que viven. Como todo concepto en construcción sus alcances y límites son difusos. Podría argumentarse que en realidad toda actividad humana tiene como  objetivo final la propia reproducción, como personas y como sistema social. Esto puede ser cierto, pero la economía del cuidado, con sus ambigüedades, refiere a un espacio más acotado. 
Se trata más bien de aquellos elementos que cuidan o “nutren” a las personas, en el sentido que les otorgan los elementos físicos y simbólicos imprescindibles para sobrevivir en sociedad (Unifem,2000). Así, el cuidado refiere a los bienes y actividades que permiten a las personas alimentarse, educarse, estar sanas y vivir en un hábitat propicio. Abarca por tanto al cuidado material que implica un trabajo, al cuidado económico que implica un costo y al cuidado psicológico que implica un vínculo afectivo (Batthyany, 2004). 
Asociarle al término cuidado el concepto de economía implica concentrarse en aquellos 
aspectos de este espacio que generan, o contribuyen a generar, valor económico. Es decir, lo 
que particularmente interesa a la economía del cuidado, es la relación que existe entre la manera cómo las sociedades organizan el cuidado de sus miembros, y el funcionamiento del sistema económico, como es el ejemplo de las mujeres de Sanabria.



Documentales sobre mujeres campesinas


Las mujeres producen más de la mitad de los alimentos del planeta y sin embargo, son las más afectadas por la pobreza y el hambre, ademàs de poseer solamente el 2% de las tierras. El modelo actual de agricultura industrial e intensiva no sólo daña terriblemente al medio ambiente, sino que tiene un impacto muy negativo en las mujeres y en la biodiversidad, de la cual ellas son sus principales “guardianes”. Los siguientes documentales muestran como la lucha de las mujeres por hacer respetar sus derechos en un mundo rural dominado por los hombres, es un ingrediente imprescindible de la lucha por la soberanía alimentaria de los pueblos. 


Mujeres baserritarras, la sabiduría de la tierra (2011, 30´) EHNE-Bizkaia-SAMA.
Muestra testimonios de varias mujeres campesinas vascas, que abordan aspectos como las dificultades a la instalación de mujeres agricultoras, las carencias de servicios públicos en el medio rural y su mayor impacto sobre quienes asumen fundamentalmente los cuidados de sus familias, o su apuesta por la agroecología como valor, medio de vida y base para la soberanía alimentaria.
Ver documetal: http://www.youtube.com/watch?v=3e5Ns3IsaIA


Apostando por el territorio. Mujeres rurales presente y futuro (25´) M. Redondo Arandilla.
Presenta a mujeres que viven en el medio rural por voluntad propia. Emprendedoras, profesionales, agricultoras, ganaderas, mariscadoras, artesanas, industriales… refuerzan la diversificación de la economía rural y visibilizan el protagonismo de la mujer en los procesos de desarrollo rural.
Ver documental: http://www.ruralmedia.eu/musicvideo.php?vid=2cf636092


Mujeres campesinas y andaluzas. Entre la tradición y la lucha (2008,13´) Grupo de Soberanía Alimentaria y Género.
Muestra diferentes estrategias de lucha de las campesinas andaluzas frente a las dificultades de acceso a la tierra, la explotación laboral de temporeras inmigrantes o la preservación de modos de vida rurales sostenibles, al tiempo que se aboga por un feminismo rural en construcción.
Ver documental: http://www.youtube.com/watch?v=6V2mgP18pjU