Permacultura, ecoloxía, movimientos sociales, contrainformación, dreitos del home, cultura y muito más visto desde un pequeiñu güertu de Senabria sobre os llizaces del mundu rural, indixenista, llibertariu y ancestral
Permacultura, ecologìa, movimientos sociales, contrainformaciòn, derechos humanos, cultura y mucho màs visto desde un pequeño huerto de Sanabria sobre las bases del mundo rural, indigenista, libertario y ancestral

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II Encuentro de Permacultura Sanabria y Foro Social Rural y Crisis


17:00 Recepciòn de participantes en el encuentro y registro voluntario.
17:15  Presentaciòn del encuentro y sus objetivos. Presentaciòn de cada persona y su lugar de procedencia.
17:30  Lectura del cuento El Huerto del Pozo: yo hago mi trabajo.
17:45  Alegrìa Alonso - Pèrdida de oficios tradicionales en las àreas rurales. Caso concreto de Sanabria.
18:00 Leandro - Miguel de Cervantes de Sanabria
18:45 Concha - Vivir de emociones que alimentan la naturaleza.
18:30 Paco Vega - Lengua y cultura de Sanabria.
18:45 Raquel - Huertos autosuficientes rurales y soiberanìa alimentaria.
19:00 Romàn - Huertos verticales en espacios reducidos y grupos de consumo.
19:15 Jhonatan - Bioconstrucciòn en el noroeste ibèrico.
19:30 Marìa - Agricultura biodinàmica.
19:45 Ana y augusto - Recolecciòn de plantas silvestres para incluir a nuestra dieta. Viviendo de lo que la tierra nos ofrece.
20:00 Marta - Decrecimiento y salud pùblica.
20:15 Teresa y Marìa - Ejercicio de medicina alternativa y yoga.
20: 45 Deni - Experiencias rurales zapatistas hoy. Tahina - Experiencias de la revoluciòn bolivariana hoy en las àreas rurales.
21:00 Mirian - Feminismos rurales
21:15 Vicente - Introducciòn a la muerte de los pueblos con la ley Montoro.
21:30 Xavi - Otros medios de comunicaciòn. Caso de Galiza cero
21:45 Ariana - Bici Crìtica Sanabria. El renacimiento de los movimientos sociales en Sanabria
22:00 Jòse - Presentaciòn de la acciòn Toma Peña Mira (Càmaras en los montes, pèrdida del tren, infraestructuras innecesarias... en las àreas rurales)
22:15 Presentaciòn de iniciativas no previstas en el programa.
22:30 Gaita y tambor sanabrès para amenizar la noche.


*Dado que esto es un encuentro autogestionado y autorganizado gracias a la voluntad de las personas que en el participan los horarios son susceptibles a cualquier tipo de cambio.

Las personas que vienen de fuera pueden acampar en el Camping de Puebla de Sanabria y quièn no tenga recursos se puede poner en contacto con la organizaciòn para buscarle un hueco.

Decrecimiento y derecho a la salud



¿Hasta que punto es útil y necesario relacionar el concepto de decrecimiento con el derecho a la salud? La solución, no se encuentra en el este texto; habrá entonces que crearla…



El derecho a la salud, recogido en el artículo 12 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, sociales y culturales desde 1966, depende a su vez del ejercicio de otros Derechos Humanos básicos (derecho al agua, derechos reproductivos, acceso a medicamentos esenciales, etc.). Los problemas de salud de nuestras poblaciones, presentes y futuras, se ven influidos por unos determinantes sociales de la salud (vivienda, saneamiento, nutrición, higiene básica…) Se entienden por determinantes sociales de la salud las circunstancias en que las personas nacen, crecen, viven, trabajan y envejecen, y los sistemas establecidos para combatir las enfermedades. A su vez, esas circunstancias están configuradas por un conjunto más amplio de fuerzas: económicas, sociales, políticas y normativas.  Las políticas industriales, laborales, financieras, culturales y medioambientales actuales, crean desigualdad social injusta y condiciona un entorno determinado que repercute en la salud individual y colectiva. Por ello, es necesario analizar el derecho a la salud precisamente desde ese punto social, político y económico, y es ahí, dónde, en mi humilde opinión, la teoría del decrecimiento entra en juego.

Si observamos el sistema productivo actual, basado en el consumismo(modo de vida esclavo), el daño ambiental causado a nuestra Madre Tierra, o las predicciones sobre reservas de petróleo a nivel mundial; resulta cuanto menos optimista-realista, pensar en alternativas como la permacultura, las cooperativas, los bancos de tiempo, monedas locales, o la creación de espacios de reflexión colectiva donde, aprendiendo de la historia, se fomente el diálogo intergeneracional e intercultural para una mayor cohesión social fuera del espectro del crecimiento económico.

Respecto al sistema económico dominante resulta imprescindible la implementación de herramientas macroeconómicas que tengan en cuenta otras variables como la calidad de vida, la huella ecológica o la aportación real al bien común para desmantelar las prioridades del sistema y cambiarlas por otras más humanas. Lo que contabiliza el PIB es solamente aquella parte de la realidad que puede ser comercializada y, por eso, su información es sesgada y no demuestra la gran desigualdad que supone el imaginario actual de crecimiento exponencial.

Siguiendo con economía, que no con “homo economicus”, viajamos hasta la deuda ilegítima que ahora sufren lxs ciudadanxs de muchos países, similar aquella que hizo sufrir a tantas personas de ese bello sur geográfico. Los efectos adversos que esta crisis financiera están causando en la salud, son una muestra objetiva y basada en una triste evidencia (aumento de suicidios, depresiones, etc.), de que resulta más  necesario que nunca el cuestionamiento del origen de dicha deuda a través de una Auditoría ciudadana. La experiencia muestra que la comercialización de bienes sociales esenciales, tales como la educación y la atención sanitaria, genera inequidad social y es precisamente a lo que estamos asistiendo. No es por casualidad, que dicha Auditoría sea una de las principales reivindicaciones de la Marea Ciudadana del próximo 23-F en respuesta al golpe de estado de los mercados en la que participarán multitud de colectivos sociales en toda España. Los diversos movimientos sociales que están despertando globalmente junto, con los que siempre estuvieron ahí (15-M, Yosoy132, OccupyWallstreet, revoluciones árabe, ecologistas, feministas, movimientos indígenas,..) servirán de inspiración para la conciencia colectiva y la propuesta de soluciones integradoras y justas. La participación de la sociedad civil, consciente y empoderada, juega un papel esencial en la defensa del derecho a la salud y posee un gran potencial de cambio frente al desequilibrio de poder internacional, principal barrera para la equidad y el acceso a la salud.

Por último,  en coalición a ese acceso a la salud, al que el decretazo de abril 2012 restringió a personas inmigrantes en situación administrativa irregular (salvo urgencias) en España, resulta imprescindible ahondar en el análisis de nuestro Sistema Nacional de Salud. En la actualidad, ya existen multitud de  colectivos tejiendo esa red de alternativas posibles con el fin de mantener un sistema sostenible y de calidad impidiendo la privatización y mercantilización (tanto en líneas de investigación, como en las calles y plazas: Marea Blanca, Movimiento para la salud de los pueblos…). El debate sobre la gestión debe llevarse a cabo para hacerla  más clínica y profesionalizada con el objetivo de una buena gobernanza en salud. Sin embargo, la visión decrecentista, insiste en recordar, e invita a debatir, sobre el hecho de que no siempre mayor gasto sanitario conlleva mejores resultados en salud.  El objetivo de un sistema sanitario no es aumentar exponencialmente su gasto sino invertirlo de una manera eficaz, racional y eficiente. La salud del paciente debe ser siempre el objetivo principal, creando un balance justo entre las necesidades y las demandas y apoyándose en los principios de accesibilidad, aceptabilidad, disponibilidad y calidad de la atención sanitaria. Una cobertura sanitaria pública y universal es necesaria para el pleno ejercicio del derecho a la salud. La propuesta de estrategias de mejora basadas en la evidencia y en resultados en salud, a través de la promoción de la atención primaria y comunitaria, la interdisciplinaridad para la creación de una medicina más integradora y holística, el uso racional de los medicamentos y tecnología y el necesario impulso de las políticas sociales, son solo algunas ideas para lograr una mayor equidad y justicia social.

Sin duda, el decrecimiento y el derecho a la salud comparten muchas más cosas de lo que en un principio pudiéramos pensar, sin embargo, el relacionar ambos conceptos dependerá en gran parte, del rumbo que deseemos tomar en este viaje sanitario, que no otro que la vida misma en comunidad…



¿Crisis? para las mujeres

Daniel Boyano Sotillo
La revolución será feminista o no será.

Desde tiempos inmemoriales, se ha encomendado a las mujeres el papel de cuidadoras por razones pretendidamente naturales (lo que se ha llamado el destino biológico de las mujeres, falso determinismo). El feminismo socialista y racionalista de la igualdad desmontó hace tiempo este mecanismo perverso y rechazó una mayor proximidad de las mujeres con la naturaleza como una maniobra del pensamiento patriarcal para mantenerlas dentro del ámbito doméstico y alejadas de lo público y de la cultura.
Durante la Revolución Industrial las mujeres perdieron su capacidad de autosuficiencia en el campo, cuando se desplazaron junto a sus maridos a la ciudad para depender del trabajo de los mismos en las fábricas, y ellas dedicarse exclusivamente a las tareas domésticas. Algo similar está ocurriendo en estos tiempos de crisis donde las mujeres están regresando a realizar aquellas actividades que en la sociedad del bienestar estaban cubiertas por el estado, perdiendo todo el terreno ganado en los últimos años, ya que vuelven a realizar un trabajo no remunerado dentro del hogar, claramente infravalorado, un trabajo imprescindible por otro lado como es el cuidado de las personas.
La brutalidad de los efectos que la crisis está teniendo sobre la mayor parte de la población eclipsa la realidad de algunos colectivos cuya situación es particularmente complicada. No se trata de minimizar la magnitud del “desastre general”, ni de diluir el importante denominador común que comparte la mayoría social frente al 1%; denominador del que debe surgir una resistencia fuerte y cohesionada. Pero sí de llamar la atención sobre las condiciones especiales, y por tanto los costes específicos, que arrastran algunos colectivos particularmente vulnerables. El colectivo de mujeres es uno de ellos ya que la desigual inserción de hombres y mujeres en el mercado laboral constituye la base a la hora de explicar otras dimensiones también importantes de la desigualdad. Tengamos en cuenta que es la inserción laboral lo que en nuestra sociedad determina en gran medida el acceso a los ingresos, al espacio público y a los derechos. Descubrir que las nuevas generaciones están repitiendo el patrón tradicional de “hombre sustentador / mujer cuidadora (y económicamente dependiente)” es muy preocupante.
El neoliberalismo no sólo oculta sus piraterías, también se esfuerza por hacer invisible el mundo imprescindible, fundamental y complejo, de los trabajos de cuidados, afectos, solidaridades y redes sociales. En él las mujeres actúan como indispensables estabilizadores sociales al aportar calidad de vida a una convivencia cada vez más imposible. Es curioso ver como se agudiza la división del empleo por género a nivel internacional en la que las mujeres de los países más expoliados (Filipinas, Perú, Rumanía...) han abandonado el cuidado de sus hijos y sus mayores para ir a cuidar de los hijos y los mayores de las personas de países Norte. Y muchas veces en las peores condiciones.
Es tarea urgente reconocerlo: el trabajo no remunerado y los cuidados son una parte fundamental de la economía y aportan calidad de vida a las personas y sustentan a la misma democracia.
Han sido el feminismo posterior de la diferencia y el ecofeminismo los que nos han hecho valorar las actividades tradicionalmente realizadas por las mujeres, eso que hemos llamado la sostenibilidad de la vida humana haciendo alusión a la dimensión ecológica del término ya que sin ella la vida humana no es posible. Cuidar la vida significa hacer que la vida continúe, pero también es imprescindible para la conservación de la especie humana. Cuidar la vida incluye tareas rutinarias y repetitivas como cocinar, limpiar, cargar, recoger, tareas que exigen mirar y esperar cómo permanecer disponible pero también incluye relaciones afectivas y sociales que posibilitan crear comunidad y proteger a las personas de la posible hostilidad que las puede afectar, sobre todo a las más pobres y desvalidas. Estas atenciones son las que permiten que los niños y niñas se hagan adultos y lleguen a ser campesinos, campesinas, jueces, juezas o maestros o maestras, satisfaciendo sus necesidades en la época profesionalmente activa pero también acogiéndolos en la vejez.
A lo largo de la historia no se ha tenido en cuenta como trabajo más que el trabajo mercantil ya que estamos en una sociedad patriarcal donde solo se valoran la cultura y los valores masculinos que al ser dominantes aparecen como universales y se ignora todo lo demás como son las actividades realizadas tradicionalmente por las mujeres a lo largo de la historia y del mundo, y que el pensamiento feminista hace visible al dar valor al trabajo humano más ligado a las necesidades humanas como es el cuidado de la vida. Además, todavía hoy, los muchos matrimonios de media y avanzada edad tienden a convertirse en una relación en la que la mujer hace de madre y cuida al marido como un hijo más, en la que se tiene que ocupar de todas la tareas del hogar, desde hacer la compra, pasando por cocinar, hasta la limpieza total de la vivienda, y estas tareas día tras día. Incluso algunos objetos significativos del hogar parecen que son de pertenencia única del varón, como el mando de la televisión o el coche.
Para concluir solo decir que las mujeres se relacionan con la sociedad de una manera diferenciada y por eso más que de ciudadanía queremos hablar de “cuidadanía” para poner el acento en la situación de dependencia y necesidad de cuidados que tenemos todas las personas en las diferentes etapas de nuestra vida y el derecho a ser cuidadas y la obligación de cuidar que tenemos todos los humanos hombres y mujeres.
Hoy, más que nunca, el hilo rojo del movimiento obrero de nuestros tiempos se une al verde ecologista y al violeta que trenzan las mujeres, los colectivos altamente feminizados de trabajos y contratos en precario que tienen pleno derecho a pan y rosas mientras cubren las vergüenzas del sistema trabajando por sueldos indignos en los servicios privatizados. En pie por la dignidad y una vida sin explotación. Ahora tienen más que nunca su lugar, como colectivo, en la vanguardia plural, radical, insurgente, por otro mundo posible y necesario.



Ideas principales de Hortensia Fernández y Bibiana Medialdea

¿Quién dijo miedo?



 Nos envejece más la cobardía que el tiempo,
los años solo arrugan la piel, pero el miedo arruga el alma.

El modelo de desarrollo capitalista, en particular en el marco del régimen de la política neoliberal dominante, se sostiene en el crecimiento de la producción y el consumo de bienes materiales de forma ilimitada cuando vivimos en un mundo finito, y otorga derechos y libertades del capital sobre los derechos y libertades de las personas y la protección de la naturaleza. En este marco, las grandes instituciones financieras han llegado a dominar la economía mundial y han intensificado la explotación laboral, la extracción de recursos y la especulación para la acumulación de ganancias.
Esto ha llevado a una mayor hambre, desigualdad, falta de tierras, desempleo, precariedad del empleo, endeudamiento, pérdida de ingresos y protección social, privación de los servicios básicos, despojo de las comunidades, migración forzada, degradación del patrimonio natural y cultural, crisis climática...
Por otra parte, las élites locales y globales y actores poderosos no rinden cuentas por sus acciones que tienen severos impactos sobre la sociedad y la naturaleza.  Podemos decir que no hay día que no nos despertemos con un sobresalto: la economía se hunde, vivimos demasiado bien y no podemos mantener este nivel de vida, los salarios tienen que bajar, los puestos de trabajo no se pueden mantener, los bancos no pueden dar créditos... Palabras que casi siempre proceden de personas o instituciones cuyas ganancias son muy superiores a las del resto de la población y que en absoluto están dispuestas a reducir lo más mínimo sus sueldos o los beneficios que reciben.
Lo importante es provocar el miedo, asustar, que no se pueda pensar y que todo el mundo trate de agarrarse a lo que sea, que esté dispuesto a saltar por encima del compañero, si es necesario, para salvarse. La forma de dar información y de jugar con las palabras condiciona la manera de pensar de la oblación ¡nos están adoctrinando!.
Según el diccionario de la Real Academia Española (DRAE) el miedo es la “perturbación angustiosa del ánimo por un riesgo o daño real o imaginario”. El vocablo procede del latín metus, que tiene significado análogo. Como todas las emociones admite graduación, y así el diccionario ideológico de Julio Casares establece algunos términos asociados, como temor, recelo, aprensión, canguelo, espanto, pavor, terror, horror, fobia, susto, alarma, peligro o pánico.
Por voluntad premeditada o inercia, los medios se han aplicado con complacencia a infantilizar a la sociedad, con lo que se convierte en dependiente de una autoridad o principio superior. Con la colaboración entusiasta de muchos ciudadanos y ciudadanas, desde luego.
Mientras nos distraen con aspectos sin importancia —ley del tabaco, tarifas telefónicas, reducción del límite de velocidad— los asuntos cruciales pasan inadvertidos. Dirigidos y constantemente alarmados, con necesidad de tutela y motivación, no nos inmutamos ante las manipulaciones y aceptamos cualquier imposición.
Un número creciente de personas se rebela ante esta tendencia, la televisión — como otros medios tradicionales en crisis— pierde espectadores en cascada y la audiencia se reparte por el sinfín de ofertas. Pero todavía hay quien pondría las manos en el fuego por cualquier noticia si «lo ha dicho la tele». Son éstos quienes más tienen que aprender a cuestionarse y dudar de las verdades oficiales. De todas en realidad. Cuestionar es el principio del pensamiento crítico y propio.
Una maquiladora hondureña nos contó la experiencia de la lucha que un grupo de mujeres que nunca se había atrevido a alzar la voz había mantenido en la fábrica donde trabajaba. Cuando se unieron para hacer una huelga, los patronos se asustaron: «Nos temieron cuando dejamos de tener miedo», resumió. Es la gran lección que esta mujer y sus compañeras aprendieron.
El miedo fomenta la xenofobia, el odio y la envidia. Es necesario vencerlo porque es el mejor instrumento para que la población permanezca callada, dividida y enfrentada.
Los miembros más veteranos de esta sociedad del siglo XXI están en la obligación de dejar de estar mediatizados por el miedo, la timidez, la trivialidad de los compromisos sociales, por las falsedades religiosas, por las actitudes pasivas que nos asemejan a una especie de avestruz humana que esconde la cabeza debajo del forro de la chaqueta y que se tapa los oídos y los ojos para no vivir lo que ocurre ante nuestros ojos, siguiendo el lema de «ver, oír y callar».
Se requiere un respeto profundo y la comprensión de la simbiosis de la gente y el mundo natural en lugar de la valorización y comercialización de la naturaleza como meros recursos y sumideros porque es la inercia del sistema. Como parte de este programa de transformación, desafiamos a nuestros gobiernos e instituciones internacionales para romper con el actual modelo de desarrollo y llevar a cabo reformas significativas que realmente respondan a las necesidades de las generaciones presentes y futuras.
Ha llegado el momento de superar los límites de lo posibles y hacer realidad mañana muchos imposibles de hoy, esto no es una Utopía es una entelequia. Así que ahora te toca a ti cerrar el periódico apagar la televisión y escribir tu propia historia de cambio, que es la misma que la nuestra, y disfrutar de este sueño que se llama realidad.

Daniel Boyano Sotillo
Amazonía, 7 de noviembre de 2012

Fuente: Fusión de varios artículos

El Huerto del Pozo decide abandonar la zona euro

Tras visitar varios proyectos de moneda social en varios países y regiones del mundo como la  Unidad de Intercambio Solidario Suchitotense en el municipio de Suchitoto de El Salvador o el Túmin en la zona del Totonacan en Veracruz  El Huerto del Pozo ha decidido dar el paso y abandonar la zona euro. La decisión no ha sido fácil y después varias reuniones y negociaciones hemos optado por el Boniato y el Galeuro como monedas a usar desde este mismo mes de septiembre de 2012. 
Mediante estas monedas sociales se pretende conseguir relaciones económicas igualitarias y basadas en el trabajo real. La moneda social se crea y se destruye por y en función de la actividad económica real que se dan entre las entidades y personas participantes.
Es una moneda local, que no produce intereses y que no tiene sentido acumular. Esto elimina la posibilidad de especular con ella y facilita una alta rotación de la misma, aspecto que favorece los intercambios internos. En este sentido, nunca hay escasez de moneda, sino que existe tanta como riqueza o trabajo real existe en el Mercado Social.
Por tanto, es una moneda que se crea de forma democrática, descentralizada y comunitaria, lo que permite consolidar y potenciar economías locales basadas en la cercanía y el conocimiento mutuo.
Nuestra moneda social no tiene una representación física (billetes o similar). Los intercambios en moneda social se realizan a través de procedimientos electrónicos mediante una interfaz web en la que cada usuario dispone de una cuenta propia en moneda social.
“Imagínate que vas a comprar una caja de 40 cafés de comercio justo a un proveedor A, cuesta cien euros y te hacen un descuento del 10% en boniatos. La primera compra que haces la pagas completa en euros,10% de descuento se hace efectivo en moneda social: tu cuenta de moneda social se queda en +10 y la del proveedor A en -10. Luego compras una formación en educación ambiental de cien euros a un proveedor B que acepta como límite en cada compra diez boniatos. Le das 90 euros y diez boniatos, y tu cuenta se queda a cero. Si luego el proveedor B quisiera comprar una caja de café al proveedor A, podría pagar 90 euros y diez boniatos”.

Moneda social es un término que poco a poco comienza a oírse con más frecuencia aunque la información que nos llega suele ser muy difusa, poco clara. ¿Es anarquía, utopía, autosuficiencia…? ¿O es, por el contrario, una realidad tangible y que deja de lado ideologías y se centra en el día a día de las personas?

¿En qué consiste?
La moneda en un sentido tradicional ha venido siendo desde antiguo el medio de intercambio económico de facto. Desde hace más de dos milenios y medio ha mostrado innumerables ventajas pero también una serie de inconvenientes que cobran una gran relevancia hoy en día: deja de lado la vertiente humana y social de la solidaridad y la reciprocidad.
Una moneda social no pretende anular o sustituir a la moneda tradicional sino desarrollar los aspectos sociales positivos que ésta no puede (y desvincular la economía local del concepto de moneda como riqueza en sí misma, monopolizada por los bancos centrales y grandes oligopolios económicos).
Por su misma esencia presenta una característica fundamental y que la distingue completamente de la moneda tradicional: fomenta unos lazos muy fuertes entre los productores, compradores y consumidores de los productos locales; involucra a todos los agentes sociales en el desarrollo de las actividades económicas de la zona ya que aquello que beneficia a uno, beneficia al resto. Reafirma la identidad local, el sentimiento de formar todos parte de un mismo colectivo, la sinergia.

¿Cómo funciona?
A nivel local, se promueve el uso de esta moneda alternativa para el pago de bienes y servicios locales. Por lo general se fomenta el pago de un porcentaje variable en moneda social de aquellos bienes que son generados dentro del ámbito de aplicación de la moneda (por ejemplo, será muy difícil su utilización en una gasolinera o en una oficina de correos pero mucho más factible en una panadería o cooperativa agrícola local). Esta moneda social conllevaría un pequeño descuento tanto en los pagos como en su adquisición con moneda tradicional para potenciar su utilización.
De este modo, al utilizar la moneda social, se estaría fomentando y abaratando el consumo de bienes y servicios locales, movilizando y priorizando por lo tanto la economía de la zona.

¿Y no podría suceder lo mismo que con la moneda tradicional, que se acumule y se especule con ella?
Difícilmente. La moneda social sólo tiene valor cuando se utiliza para intercambiar bienes y servicios. Acumular una gran suma de moneda local no sirve prácticamente para nada puesto que su valor real no viene de su acúmulo sino de su idoneidad para la realización de microtransacciones cotidianas. Una persona pagará parte de su comida en un bar de la zona, un queso o unos arreglos de ropa con esta moneda complementaria pero nunca podrá realizar grandes operaciones financieras con ella. Esto permite que la moneda social mantenga un valor más o menos constante, ajustado a la realidad y que beneficia, por tanto, a los colectivos más sensibles económicamente ya que mantienen controlado su poder adquisitivo de bienes básicos.

¿Y es posible ponerla en práctica o es papel mojado?
Es difícil que las monedas sociales que ya se utilizan en los lugares más pequeños y remotos tengan mucha visibilidad. Esto no es algo bueno ni malo; no necesitan publicitarse ni conocerse fuera de su ámbito local de utilización sino funcionar a nivel local. No existe, por tanto, un censo fiable de su distribución y utilización pero según algunas fuentes se habla de más de cinco mil distribuidas por todo el mundo.
En España la utilización de monedas sociales se concentra, sobre todo, en dos grandes zonas geográficas: Catalunya (casi todas integradas en las redes de Ecoxarxes) y Andalucía, aunque van apareciendo paulatinamente por todo el territorio español.

Más información en: http://www.konsumoresponsable.coop/mercado-social-madrid/como-funciona-la-moneda-social

Marinaleda, un pueblo sin paro ni hipotecas


El New York Times ha dedicado un reportaje a la organización política, social y económica en el municipio sevillano de Marinaleda, aunque son ya muchos los esjemplos en la Penìnsula Ibèrica, y cada vez màs ¿por què no en Sanabria?. En este pueblo, el que el alcalde, perteneciente al Colectivo Unificado de Trabajadores (CUT-BAI), Juan Manuel Sánchez Gordillo, ha abanderado durante sus 30 años de gobierno la lucha jornalera, la distribución de la propiedad y el reparto de los recursos.
Bajo el título "Trabajo para todos y sin hipoteca en un municipio español", señala que la gestión del alcalde, desde 1980, ha adoptado un modo que es sinónimo de "lucha contra la pobreza rural".
El pueblo, sin paro ni hipotecas, aplica desde hace 30 años el modelo socialista. La información describe a Marinaleda, un municipio de unos 3.000 habitantes, como un enclave comunista rodeado de campos de olivos y donde el desempleo es marginal.
Mientras en el resto de España la gente trata de conseguir un crédito barato para comprar viviendas sobrevaloradas en el precio, los vecinos de Marinaleda se han construido su propia vivienda, lo que los hace "libres" de una hipoteca. Ademàs nadie se queda en paro "Si un residente pierde su trabajo, la cooperativa lo contrata", afirma el alcalde, "así que nadie busca un trabajo" en Marinaleda, mientras recuerda que en la provincia de Sevilla la tasa de desempleo es del 21%.
Marinaleda se ha convertido en un centro del activismo y movimientos sociales. La campaña más destacada contra la propiedad de las tierras culminó con la expropiación de las fincas del Duque del Infantado, donde se ha establecido una cooperativa de jornaleros que trabajan la tierra.
El rotativo también resalta que el municipio no disponga de Policía Local por la ausencia de delitos y que la localidad está plagada de murales, así como calles dedicadas a destacados políticos latinoamericanos de izquierdas.



Bancos, armas, crisis y ètica

Ademàs de la especulaciòn a gran escala llevada por la banca que nos ha llevado a la actual crisis econòmica, y apoyada por los grandes partidos polìticos elegidos por la ciudadanìa, no hay que olvidarse de las inversiònes en armamento que dichos bancos realizan. Dicho de otra manera, que la gran mayorìa de las personas en España estàn apoyando que sigan los conflictos armados en paìses como _Afganistan, Siria, Irak o Colombia, por un lado porque votan a los dos partidos mayoritarios que abiertamente se manifiestan a favor de intervenciones en estos paìses, y por otro lado tienen sus ahorros en bancos que financian dichas guerras. Esto ùltimo se sabe por investigaciones que diferentes organizaciones llevan realizando desde hace tiempo y que sacàn documentos como el siguiente  http://www.banksecrets.eu/#/es que de otra manera serìa imposible conseguir dicha informaciòn ya que no existe ley de transaparencia en las inversiones de los bancos. Tambièn es importante recordar que en los ùltimos años España se ha mantenido dentro de los cinco paìses que mayor cantidad de armas produce en el mundo. Asimismo me he tomado la molestia de conseguir documentos de alguna de las cajas con màs clientes en Sanabria http://www.fundacionproclade.org/IMG/pdf/informe11_banca_armada.pdf.


Personalmente creo que con lo informaciòn que proporciona el video y lo escrito anteriormente la ciudadanìa deberìa plantearse donde "guarda" su dinero, y es aquì donde surgen las dudas y la incertidumbre crece. Pues bien, hay que aclarar que existe otro tipo de banca y cooperativas de credito, con varios años de tradiciòn en varios paìses, y que en la Penìnsula Ibèrica estàn empezando a tomar fuerza. Segùn mis criterios, lecturas, diàlogos con clientes, y experiencia personal les recomiendo los siguientes por orden de preferencia: Coop 57, FIARE y TRIODOS BANK.
Es importante mencionar en este artìculo que este tipo de banca apoya pequeños proyectos de agricultura orgànica o permacultura que otros bancos ignoran. Esta es una puerta que el Huerto del Pozo tiene abierta a medio plazo.


Thomas Jefferson, 3º Presidente de los EEUU entre 1801 y 1809 dijo:“Considero que las entidades bancarias son más peligrosas para nuestras libertades que la fuerzas militares… Si los ciudadanos permiten a los bancos privados controlar la moneda, primero mediante la inflación, y después mediante la deflación, la banca y las corporaciones que proliferen alrededor [de los bancos] despojarán a los ciudadanos de toda la propiedad hasta que sus hijos se queden sin casas...El poder de emitir moneda tendría que ser quitado a los Bancos y devuelto al pueblo, a quien propiamente pertenece.” ¿a alguièn le suena esto?.


“No somos antisistema, el sistema es anti nosotras y nosotros” (pero se puede cambiar con pequeñas acciones como elegir donde y que compras, donde guardas tus ahorros, en que tipode transporte te mueves, que tipo de comida consumes, que tipo de energìa usas, como te organizas y convives con tu vecindario...)